miércoles, enero 04, 2012

Cansancio emocional


Me he cansado de esperar. De esperar algo que nunca llega. ¿Cuántas veces me he ilusionado en mi vida? Muchísimas. Toda la energía que he desgastado en estos años por amor y a través de las palabras en una página de internet empiezan a moldearse de otra forma. 
He estado unos días desconectada, preguntándome qué pensará él. Sé que podría desmoronarme cualquiera de los próximos días, pero intentaré que eso no ocurra.
Siempre he sido yo la que he ido a buscarle, la que se ha acercado, la que ha llamado, la que le ha escrito. ¿Me he cansado? No es eso. Le quiero muchísimo, pero no sé qué puedo esperar de él.
A veces, cuando los recuerdos del sábado me envuelven, me siento algo asfixiada. ¿Me arrepiento de haberle entrado de esa manera? No, porque era la única forma de saber hasta dónde podía llegar con él. No me arrepiento porque lo intenté, lo que me pesa es no haberlo arriesgado antes.
¿Qué vi el sábado? Un no, con interrogantes. En abril era un no y bastaron unas copas de más para acercarme a él. Sé que podría haber ido más lejos. Durante unos minutos tuve su cuerpo entre mis brazos y ese recuerdo me estremece de veras.
Ahora el deseo escuece más que nunca. Pero yo ya no estoy dispuesta a ir a su encuentro. Al final, todo pasará. El amor es caduco. Dicen que caduca a los dos años, pero hace meses que sobrepasé esa barrera. Si él no me permite demostrarle ese amor, tendré que escribirlo. Y aunque no escriba sobre amor, siempre podré concentrar mis energías en otra forma de ver la vida. Si él me llena pero no termina de llenarme, tendré que llenar ese vacío escribiendo.

Palestina es un tema que siempre me ha llamado la atención y, por tanto, he leído tanto sobre el tema palestino-israelí que podría pasarme horas hablando de ello.

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