¿Dónde se han marchado los besos que no se dieron? ¿Dónde se encuentran las caricias que se esfumaron en algún rincón de su espalda? ¿Por qué los recuerdos me llevan al estremecimiento sin compasión?
Recuerdo nítidamente el roce de su barba en mi rostro. Y la magia. ¿Cómo le miraré a los ojos la próxima vez que me encuentre con él y podré mantener la compostura sin estremecerme?
A veces, llega un momento en que es necesario hacer una pausa, reflexionar sin mirar atrás. Durante horas me dejé llevar por el corazón, disfruté de cada momento de él. Ahora siento un huracán dentro de mí, un huracán que es difícil de contener.
Con casi seis años de blog ha llegado el momento de hacer un alto, de parar.
Hoy sé que estoy profundamente enamorada y lo que siento sólo puede ser para mí y, en todo caso, para compartir con la persona a quien tanto quiero. Esto último es más complicado, así que llega el momento de escribir sólo para mí.
Así empecé una vez en abril de hace seis años. Así me despido.
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