Cada noche, desde la primera noche de este año, miro al cielo y busco la estrella más brillante y me la guardo para mí. Me guardo su esencia y llega todo en forma de recuerdos.
Los recuerdos los colecciono, porque no quiero olvidar nada que tenga relación con él.
A veces me pregunto dónde estará, qué estará haciendo, con quién estará hablando y quién será el afortunado a quien miren esos ojos perfectos. A veces me gustaría encontrarme con él, así por casualidad, aunque me suba el rubor a las mejillas, aunque me tiemble la voz, aunque desvíe la mirada, porque si le miro de nuevo sé que volveré a caer rendida entre sus brazos.
Me da la sensación de que estoy más enamorada que antes.
Los recuerdos los colecciono, porque no quiero olvidar nada que tenga relación con él.
A veces me pregunto dónde estará, qué estará haciendo, con quién estará hablando y quién será el afortunado a quien miren esos ojos perfectos. A veces me gustaría encontrarme con él, así por casualidad, aunque me suba el rubor a las mejillas, aunque me tiemble la voz, aunque desvíe la mirada, porque si le miro de nuevo sé que volveré a caer rendida entre sus brazos.
Me da la sensación de que estoy más enamorada que antes.
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