martes, enero 17, 2012

Instante de tensión

Esta mañana no me he dado cuenta de la hora. Cuando iba a tomar café he mirado hacia el interior y he sentido una especie de presión casi incontrolable, tanto que he estado a punto de darme media vuelta y marcharme, he sentido que mis pies ya no se encontraban en tierra firme.
He dilatado un poco más los minutos en la calle, hasta que al final he decidido entrar. Si él se encontraba allí habría sido un encuentro que voy evitando desde hace más de dos semanas, pero que va a pasar en cualquier momento.
He suspirado al ver que él no se encontraba allí. Pero entonces he sentido el anhelo: el anhelo de verle, de preguntar cómo le va, de mirarle a los ojos, de escuchar esa voz tan sensual. Me he obligado a pensar en otra cosa.

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