lunes, enero 09, 2012

Siempre nos quedarán los recuerdos

Nueve días sin saber nada de él. Nueve intensos días suspirando al viento, buscándole debajo de cada farola, respirando una brisa que me asfixia. Siento el alma desgarrada, agarrotada, maltrecha. 
Cada día que pasa es peor que el anterior. Cada amanecer es un llanto al olvido. Ni una palabra, ni una mirada, ni una sonrisa. 
Los días han perdido su color y las ilusiones se fueron junto a la vieja paleta de algún pintor. Lo único que permanecen son los recuerdos de un amor que nunca fue. Los recuerdos que se ensalzan a través del aleteo de mil mariposas encerradas en una jaula de barrotes de cristal. Los mismos recuerdos que hoy me hacen lagrimear, ayer sonsacaban la más tierna de mis sonrisas.
Temo ir a dormir. Últimamente doy muchas vueltas buscando los sueños que una noche perdí, buscando unos sueños que quizás le entregué a él, mientras le entregaba mi corazón.
¿Cómo podré seguir caminando mañana como si no pasara nada...? ¿Cómo continuaré mirando al cielo sin buscarle entre las estrellas...?
Cuando esta noche volvía a casa, sentía una potente luz detrás de mí. En la siguiente curva he visto que era la luna, una luna redonda, blanca y perfecta. Solitaria. Entonces he sentido la soledad en toda su intensidad. Mi alma se encontraba en un puño.
¿Por qué él, después de nueve días sin saber nada, está más presente que nunca? 

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