martes, enero 31, 2012

Siempre está cerca

Eran más de las nueve y media de la noche cuando me dirigía al coche. Hoy se me ha hecho demasiado tarde en la oficina. Caminaba, mientras el eco de mis pasos sonaba en los rincones huecos de algún lugar más alejado. Entonces he visto su coche. En momentos como ese, con tanto frío, tan tarde, dan ganas de sacar el móvil sólo para recordarle la hora.
Él siempre se queda hasta más tarde. El hecho de saberle tan cercano me agrada, por la proximidad, pero también me eriza la piel, por la hora, por el frío, por las caricias que le regalaría en ese momento, por una invitación a cenar, por volverle a acariciar el rostro, la espalda, por volverle a coger de las manos una vez más, por mirarle intensamente a los ojos, por... preguntarle cuáles son sus sueños.
Si hubiera aparecido en ese momento, ¿qué le hubiera dicho? ¿que hiciéramos alguna locura como irnos a cenar juntos, sin pararnos a pensar quién nos esperará en nuestras casas? ¿me hubiera quedado callada ante la posibilidad de la aparición casi incontrolable de ese deseo de él, para que no me hubieran delatado los temblores de mi voz? ¿hubiera saludado sin más...? 
¿Qué tipo de magia hace él para que todo a mi alrededor sea tan perfecto, para que repentinamente haya regresado la magia con sólo mirar sus ojos durante unos minutos esta mañana, para recordar su sonrisa perfecta que siempre me hace sonreír?

Tanto le quiero...

No hay comentarios: