Siempre se me olvida cambiar los calendarios cuando cambiamos de año. Acabo de darme cuenta de que tengo en mi dormitorio aún un calendario de 2011. Siempre se me olvida cambiar de año. Aunque este año empezó de forma diferente.
Empezó mejor porque pasé horas junto a él y, si por mí hubiera sido, hubiera pasado muchas más horas con él. Empezó mejor porque encontré respuestas, pero también me invadieron nuevas preguntas.
Tengo un nudo en el estómago. Es posible que mañana nos encontremos. Me va a costar mucho mirarle a los ojos, sé que me subirán los colores, que me temblará la voz al saludarle...
Le quiero demasiado. Y le echo mucho de menos. Llevo seis días sin verle y me estoy tirando de los pelos.
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