domingo, enero 08, 2012

Las lágrimas de la pasión perdida

Hoy me he desmoronado inevitablemente. Ha habido un momento en que me sentía tan solitaria que, de repente, he sentido que las lágrimas empezaban a fluir por mis mejillas, tan incontenibles como agrias.
Ocho días sin noticias, ocho días sin magia, ocho días sin color, ocho días sin amor. A veces me resulta demasiado doloroso. Pero una fuerza en mí me impide ponerme en contacto con él, pese a que una vocecilla interior siempre está sugiriendo lo contrario.
Ojalá las cosas fueran más sencillas.

Desde hace días he empezado mil correos de amor y todos los he terminado borrando. 

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