En mi mente llevo todo el día pensando en él. Da igual que intente concentrarme, porque en todo lo que hago siempre está él. En mi mente, me pregunto si habrá leído o si no habrá leído aún.
Anoche me costó dormir otra vez.
Debería marcharme a casa, pero en casa vuelvo a recordarle, su imagen se va moldeando lentamente en mi mente y le doy vueltas a la cabeza. La única vía de escape es lo que estoy escribiendo, pero ponerme me lleva aún diez minutos.
Tengo el corazón encogido, pero no voy a permitir que las lágrimas rueden por mis mejillas.
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