martes, enero 03, 2012

Entonces ha pasado él

Le he visto pasar. Sin querer. Salía de un bar y entonces ha pasado él. Ojalá fuera tan fácil como no sentir nada. Pero no ha sido así. En cuanto he reconocido su coche, el corazón ha empezado a golpear mi pecho sin parar. 
En realidad le echo de menos. Echo de menos sus palabras, su dulzura. A veces pienso en que podría escribirle un mensaje, un email, quizás llamarle. Pero me siento incapaz. Él tampoco ha dicho nada, ¿no? Pues nada se queda en nada. 
A medida que pasan los días empiezo a sentir un vacío inmenso. Es como si intentara sacarle de mi vida a la fuerza y bien sé que eso me resulta demasiado complicado. 

No tengo ganas de salir este fin de semana, pese a que son muchos días. ¿Tengo pánico a enfrentarme con él? En realidad no. Me intento distanciar y no es fácil.

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