No le veo.
Le miro, le hablo, le beso, le siento, le sueño, le pienso…
y no está.
No quiere estar. Quiere seguir siendo arena en mis manos y
seguir fluyendo entre los dedos. Quiere seguir siendo agua entre los dedos y
correr, correr hasta el mar.
Y no deseo que las esquirlas de recuerdos se pierdan en las olas del mar. Las quiero guardar para mí, para cuando le vuelva a ver.
Le echo mucho de menos.
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