Esta mañana he empezado a escribir en cuanto ha empezado a sonar la alarma del banco, que nos ha tenido toda la mañana a vueltas. Es posible que se hubiera estropeado, porque de vez en cuando volvía a dispararse. Después, ya no he tenido tiempo para pensar en alarmas. Cuando me habituaba al sonido repetitivo, dejada de sonar.
Esta mañana me he despertado pensando en él. Echo de menos la magia. Me pregunto dónde estará, aunque ya sé que se ha resfriado. De momento, no ha regresado el deseo de ponerme en contacto con él de nuevo.
Le echo de menos. Pensaba que no le iba a echar tanto de menos, pero sí. En realidad me gustaría encontrarme con él cualquier día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario