lunes, enero 11, 2010

Un descanso

Necesito un descanso de cinco minutos para desconectar un poco de todo.

Cuando no puedes salir echas de menos esos paseos por la ciudad, embriagándote con sus olores, sus ruidos, conversaciones ajenas, con las manos ateridas de frío y la bufanda tapándote la nariz, el aire acariciando tu rostro, tus ojos absorbiendo todas las imágenes que se cruzan a tu paso... Y ahora que no puedo salir a la calle, que echo de menos todas esas sensaciones, recuerdo una plazuela, las veces que he mirado hacia arriba, sintiendo su cercanía tácita. Sonrío.
Cuando vuelva a hacer ese trayecto ni siquiera recordaré esas sensaciones, buscaré sus ojos entre la gente, continuaré mirando hacia arriba y le sentiré próximo. Un cúmulo de mariposas escaparán, revoloteando, de mi estómago, buscando los colores de sus alas en la ciudad.

No hay comentarios: