Cuando me he levantado no imaginaba que, al subir la persiana, me iba a encontrar con una inmensa capa blanca cubriendo todo y los copos arremolinándose en el aire. Aún estaba oscuro y ni se me ha pasado por la cabeza coger el coche. La verdad es que luego ha parado y sólo queda nieve en los tejados. Esto no acaba más que de empezar. El día tiene pinta de que volverá a nevar de nuevo.
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