
"Mi abuelo, Rey Jorge, me lleva al monte para la travesía ritual, me enseña costumbres del hombre negro. Abuelo me enseña lección más importante de todas: a contar historias. Un día, en el Billabong, Rey Jorge me enseña a pescar gracias a canción mágica.
Yo no soy gente negra, tampoco gente blanca. Esas gentes blancas me llaman 'sangre cruzada', 'mestizo', 'café con leche'...; pertenezco a nadie.
Ese día veo a hombres blancos que llevan ganado gordo a otra orilla de río, a tierra de Carney. Rey Jorge, enfadado con hombres blancos. Rey Jorge dice 'esos hombres blancos, mal espíritu, deben irse de esta tierra'.
¡Polizontes! Han venido a cogerme, quieren mandarme a Isla Misión y convertirme en gente blanca. Pero no son polizontes. Es la primera vez que la vi, la Señora Patrona, la mujer más extraña que yo había visto, ella no es de esta tierra.
Mi pueblo tiene muchos nombres para esta tierra, pero gente blanca la llama... AUSTRALIA".
Corre el mes de septiembre de 1939, cuando Lady Sarah Ashley (Nicole Kidman) decide dejar la acomodada Inglaterra y viajar a las antípodas para traer de regreso a su marido, jefe de una enorme empresa de ganado en Australia. Ella cree que le está poniendo los cuernos. Lo que no espera es que aquella tierra le dejará una profunda huella por la que no regresará jamás a su país natal.
Cuando llega al rancho familiar, Faraway Downs, se encuentra con el cadáver de su marido y con el hombro de Drover (Hugh Jackman), que sólo aspira a buscarse la vida conduciendo ejércitos de ganado de una punta a otra del país.
La historia está narrada por un niño aborigen, Nullah (Brandon Walters), protegido por Mr. Ashley, que sabe, desde muy pequeño, que un día los policías vendrán a buscarle, como mestizo, para llevarle a Isla Misión, donde le instruirán en la religión católica. Sin embargo, ha descubierto, junto a su abuelo, un hechicero que domina la magia de los antiguos aborígenes, que el capataz, Neil Fletcher (David Wenham), asesinó a su patrón y que le estaba robando ganado. Así se lo hace saber a Lady Ashley que, orgullosa, decide encaminar 1500 cabezas de reses para el ejército, y sólo puede contar con la ayuda de Drover y los trabajadores de la hacienda, que se ha quedado sin vaqueros. Pese a las trampas que les ponen Fletcher y Carney, consiguen llegar a tiempo y entregar el ganado, mientras en el camino surge el amor entre la joven pareja.
Fletcher, empero, cree que Faraway Downs le pertenece, y les somete a un acoso continuo, asesinando incluso a Carney, para hacerse con el mando de la empresa bovina más poderosa de Australia.
Cuando los japoneses bombardean el país, Nullah se encuentra en Isla Misión, pero Drover va a buscar a todos los niños mestizos para traerlos de vuelta a Australia, donde recupera a Lady Ashley.
"Que sea así no significa que así deba ser".
Previsible, aunque entretenida, con esos puntos de suspense que tienen todas las películas de amor, que se alargan en el reencuentro, haciendo sufrir gratuitamente al espectador que, de todas formas, ya sabe lo que acontecerá en los próximos minutos.
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