
Alguien me ha dicho que el yoga ayuda a relajarse. Esa persona cree que probablemente vaya a Nepal y que será un viaje espiritual. Me he echado a reír, porque si fuera con quien quisiera ir no necesito yoga, ni espiritualidad, ni ver al Dalai Lama (y que yo sepa, no vive en Nepal), porque con él ya tendría suficiente relajación espiritual, así como paz en el alma. Esta conversación estaría sacada de contexto, en el sentido de que para hablar de estas cosas que parecen triviales pero no lo son hace falta tener ganas. De todas formas, no voy a explicar las causas que nos han llevado a hablar del espíritu y de sacar fuera toda la energía negativa. Hoy he descubierto que tengo cerca a una persona que es casi un alma gemela, porque al igual que yo pensamos mucho en la relevancia de sanear el alma echando fuera todo lo negativo, todas las ramas podridas. Y sólo de esa manera estaremos sanos, porque no sólo es importante tener una salud física envidiable, sino que es necesaria también la salud interior. Van de la mano.
Por otro lado, hay quien me ha dicho que D., aunque tenga sus formas amaneradas, se preocupa de mis ausencias, cada vez más numerosas. Evito estar con él en el desayuno, al mediodía y en cualquier lugar. Ayer lo vi y me preguntó. Ya le dije una vez que estaba totalmente enamorada de una persona (no es cierto, sólo era por prevenir, y eso fue cuando me quería invitar a comer en verano y le saqué un horario por el cual nunca coincidiríamos). Intentó sonsacármelo, sin éxito. Ahora le veo una vez cada quince días y siempre torna a ese tema. Parece interesado y me pregunto por qué. Lo cierto es que no le cuento nada, a pesar de su insistencia.
Una de mis compañeras, que le conoce, me insinuó hace un tiempo que quizás le gustara. Y le respondí que a mí me gustan con pelo, con muchísimo pelo. Ayer D. aparecía con una poblada barba. No sé si reír o llorar o hacerme la despistada. Como apenas le veo, me da igual.
La última es que me vacila con el tercer compañero de desayuno: como el otro tampoco se deja ver el pelo, según D., le estamos haciendo vacío y nos vamos a desayunar a otro sitio. Ya le dije que sí, que le estábamos evitando. Según mi opinión, puede ser que E. no vaya a desayunar por si alguien les ve juntos y piensa que tienen algo, dadas las formas amaneradas de D. Yo sigo desayunando en el mismo sitio, aunque media hora más tarde. Por eso no coincido ya con ninguno y, en lo que se refiere a D., casi es un alivio, teniendo en cuenta que llega por las mañanas con una energía tal que puede ponerte la cabeza como un bombo.
Obviaré con quién me gustaría a mí desayunar cada mañana y a qué ojos me gustaría mirar al empezar el día. Eso sí que sería reconfortante para el alma. Teniendo en cuenta esto, no tendría nunca malos días, ni discutiría con nadie, ni me sentiría triste de cuando en cuando, ni cansada al finalizar el día. Y diciendo esto, ya es hora de que me vaya. El día ha sido largo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario