lunes, enero 25, 2010

Casi lunes

Con la alarma ya puesta para mañana, el portátil casi preparado para llevarlo a la oficina, elegida la ropa de mañana y el libro esperándome en la mesilla, me gusta llegar a este momento en la tranquilidad que me depara el domingo por la noche. Soy consciente de que peor que el viernes no puede ser.
Es casi lunes, me voy a descansar y, si cabe, soñar.
Hace algunos días decía que había perdido las ilusiones; si así fuera, no estaría pletórica antes de ir a dormir un domingo por la noche, sabiendo que me espera una larga semana. Y hablando de largas semanas, últimamente parecen contener el doble de días, quizás es porque son cada vez más intensas.
Ahora, cuando una imagen despierta y se forma entre las estrellas, cuando sonrío de inmediato, comprendo que es el momento de marchar. No debería pensarlo pero sería magnífico refugiarme en sus brazos en este preciso instante.

Me pregunto qué fuerza es ésa que me llena de vida, que me impulsa a empezar cada semana con tanta energía. Tendré que pensar que es algo innato a cada persona. Igual es que me conformo con poco para ser feliz.

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