
Seis meses y parece toda una vida.
Hace seis meses que le conocí y los he vivido tan intensamente que parece que hubiera pasado toda una vida. Y no es por las innumerables veces que nos hemos encontrado. Quizás es eso, el hecho de que apenas nos hemos visto un puñado de ocasiones lo que hace que la balanza pese en su favor, lo que le da a todo esto un valor del que carecería si nos encontráramos a menudo.
Y en todo este tiempo he llegado a sentir por él algo casi indescriptible, algo que se me escapa de las manos, algo que me otorga alegrías y tristezas a partes iguales. Dicen que la felicidad está en cada uno de nosotros, pero siempre hay personas que la impulsan. Éste es uno de esos casos en que alguien ajeno me hace sonreír sin proponérmelo, me brinda una tranquilidad en el alma insospechada. En estos seis meses he sido más feliz que en los seis años anteriores, he aprendido a mantener lejos temores y miedos, he sonreído tan a menudo que me cuesta gran esfuerzo intentar recordar algún día que me haya sentido triste.
En todo este tiempo he llegado a comprender que un desconocido puede llegar a tocarte el alma, he llegado a entender lo maravilloso que ha sido conocer a una persona tan íntegra, y no me arrepiento por haberme acercado a él (aunque de aquella forma tan dudosa). Cuando no sé nada de él le echo de menos, y cuando está cerca siento su magnetismo en todo su esplendor. Le he llegado a querer tanto que ni yo misma me explico cómo ha ocurrido. Pero ha pasado y ya está.
Con él presente tengo la sensación de conocerle desde siempre. Algo insólito, inaudito.
Me gustaría ver por un agujerito lo que me deparan los próximos seis meses.
2 comentarios:
Pues no sé que te depararán los próximos meses. Sí te puedo decir que ser feliz es una buena manera de enfocarlos.
Un beso guapa.
Alberto.
¿Quién sabe lo que vendrá? Ni siquiera sé lo que me depara la próxima semana.
Pero es cierto que he aprendido a ser feliz y disfrutar y valorar esa felicidad. Quizás es que ya me sumergí en el fondo del pozo y por eso he aprendido a valorar lo que tengo (o lo que no tengo). No me voy a poner a pensar lo que puede llegar y lo que no en los próximos meses. La mejor manera de disfrutar de la vida, de lo único que de verdad nos pertenece, es vivir en el presente, con los pies sobre la tierra, y disfrutando de cada momento, como si fuera el último.
Te debo un email, que te iba a escribir el 31 de diciembre, pero se me pasó el día demasiado rápido, así que ya sisaré unos minutos al trabajo para contarte cositas ¿vale?
Me hace ilusión verte por aquí. Cuídate y feliz año, guapísimo.
Un beso.
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