miércoles, enero 20, 2010

El amargo color del silencio

Últimamente escribo menos aquí porque estoy embarcada en otras historias, que distan mucho de que vean la luz por internet. Lo cierto es que entre esas otras historias y las obligaciones que me deparan estas dos próximas semanas, a veces me olvido de esto.
También es verdad de que si bien antes sólo necesitaba una señal o un recuerdo para escribir respecto a la sublimación de sentimientos positivos que una sola persona podía crear en mí, últimamente me niego a hablar de ello, a pesar de que me acuerdo de él más a menudo de lo que quisiera. Y no necesito ver nada que esté cercano a él para 'verle' y sonreír. Pero nadie mejor que yo sabe que no es buena señal que no desee hablar sobre esa persona, porque eso me llevará a alejarme cada día un poco más. Quizás es que me siento cansada. Quizás es un dardo certero ese que me acecha y me susurra al oído que he podido perder la ilusión.

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