
Me cuesta dormir. Anoche también me costó horas conciliar ese sueño. No es de extrañar que cuando suena la alarma del móvil parezca una autómata.
El insomnio no es otra cosa que un estado mental, generado la mayoría de las veces por preocupaciones. Y en estos momentos tengo algunas bastante pesadas. Entre ellas, la de que estoy intentando hacer algo a lo que mi corazón se opone. En ese choque tiene más peso actualmente el sentimiento que el sentido común, aunque yo apuesto a que finalmente la victoria será para la mente. A no ser que haya algún cambio y éste no se producirá por mi parte.
Intentaré dormir, aunque tenga que abrir los brazos a pensamientos que estoy, a duras penas, desechando, pero que no sólo me hacen sonreír sino que me llevarán a tal estado de paz que se me olvidará lo que me cuesta dormir.
Es placentero permitir la entrada a esos pensamientos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario