lunes, enero 18, 2010

La mano de Fátima


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Es un libro escalofriante que trata con magistral dureza la expulsión de los moriscos de España. En estos momentos me da la sensación de que he aprendido mucho sobre las guerras de religión que hubo entre los siglos XVI y principios del XVII en nuestro país, que terminaron con el beneficio y enriquecimiento de unos en detrimento de los menos afortunados, que fueron expulsados a tierras árabes, lo que equivale a decir que nunca dos religiones podrán vivir juntas (véase el ejemplo de Israel y Palestina, tema del que yo ya he hablado aquí porque me fascina el tema de las religiones encontradas).
Sin duda alguna, la expulsión de los moriscos de España en los primeros años del siglo XVII es un ejemplo más de xenofobia, que se ha practicado a lo largo de los siglos (y se sigue haciendo) por todo el planeta.
Son casi mil páginas de historia, la historia de una comunidad religiosa maltratada por su libertad de religión, en un mundo donde ser "cristiano viejo" significaba tener derecho a quitar la vida a otras personas, la vida, ese bien preciado, un Derecho Fundamental. Es chocante cómo los devotos cristianos, que tanto oraban y pregonaban la benevolencia, eran los primeros que, al franquear las puertas de los templos, se olvidaban de todas aquellas lecciones de fe.

Y como toda novela histórica que se precie, casi siempre aparece un protagonista de ficción que tiene una dignidad superior, íntegro, un héroe que sobresale. Ésta es la historia de Hernando, un arriero de Juviles, población alpujarreña de la sierra granadina, que había nacido de la violación a su madre por parte del sacerdote de una población cercana. Heredó del de la sotana los ojos azules, lo que ya en principio le hacen diferente de la gente: para los moriscos es un cristiano y para los cristianos es un musulmán. Su madre, Aisha, casada después con el bruto arriero Brahim, tuvo otros hijos, y Hernando fue relegado a vivir a las cuadras junto a las mulas. Su padrastro le maltrataba, aunque Hernando pronto destacó por su inteligencia. Tanto el sacerdote de Juviles como el alfaquí del pueblo, Hamid, le 'adoptan' para que aprenda las bases de dos religiones que tienen un nexo común: la Virgen María.
Pero estalla el levantamiento de los moriscos, que se rebelan contra una Iglesia injusta, asesinando a todos aquellos cristianos que encuentren a su paso. Así, bajo las órdenes del rey musulmán, Aben Humeya, reconquistan para Al-Andalus todas las Alpujarras, pero Felipe II envía a sus más sanguinarios nobles a sofocar la rebelión, prometiendo a los moriscos que se rindan conservar su religión, sus tradiciones, su cultura y sus posesiones. Los moriscos, al no recibir apoyos de Argel, terminan arrodillándose ante el rey cristiano, pero muchos moriscos son esparcidos y enviados a otras ciudades españolas. Así, Hernando, acompañado de sus padres y hermanos, así como de Fátima, una mujer que porta un bebé después de haber perdido a su marido en la batalla, llegan a Córdoba.
Brahim, con un odio exacerbado hacia Hernando, consigue convertir a Fátima en su segunda esposa, aun a sabiendas de que ésta ama a su hijastro y él a ella. Pero ante los cristianos los dos jóvenes deben casarse según los mandamientos cristianos.
Hernando, un erudito en la comunidad morisca, consigue ser más cristiano que los propios cristianos; trabaja en las caballerizas reales y escribe y enseña el Corán. Brahim huye hasta Berbería, donde se termina convirtiendo en un corsario y se enriquece. En esa época, Hernando y su familia viven en un mundo de paz y felicidad que, sin embargo, va a verse truncada por el secuestro de Fátima y sus hijos a manos de Brahim y sus piratas, que se los llevan a Tetuán.
Aisha le dice a su hijo que Fátima y los niños han muerto. Hernando se deprime, pero consigue salir adelante. Se volverá a casar, con una cristiana, Rafaela, pero sigue pensando en los ojos negros de su primera esposa.
Cuando finalmente los moriscos son expulsados de España, Fátima, convertida en una rica viuda, va a buscarle a Sevilla, desde donde parten los barcos hacia Berbería. Pero Rafaela le ha seguido con los más pequeños. Allí Hernando se ve obligado a elegir entre las dos mujeres. Ya perdió a una una vez, pero no volverá a cometer el mismo error. Consigue escapar con su esposa cristiana y sus hijos hasta las Alpujarras, donde vivirán como campesinos cristianos, inculcando a sus hijos en las dos religiones, hasta que el mismo rey les dé el indulto y puedan volver a vivir libres.

La mano de Fátima aparece innumerables veces en la novela. Es el amuleto que Fátima lleva colgado al cuello, un símbolo árabe que en la España de aquel tiempo estaba prohibido llevar. Es un símbolo más, como los ojos azules de Hernando.

La mano de Fátima (al-hamsa) es un amuleto del Islam en forma de mano con cinco dedos, que representan los cinco pilares de la fe: la declaración de fe (shahada); la oración cinco veces al día (salat); la limosna legal (zakat); el ayuno (Ramadán) y la peregrinación a La Meca al menos una vez en la vida (hach).

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