jueves, octubre 02, 2008

¿Somos vanidosos por naturaleza?

Desde que el sábado me llamaran para notificarme lo del premio que había ganado, habré visto la noticia todos los días varias veces. Es normal que inmediatamente se lo dijera a mi familia, a mis mejores amig@s, a personas cercanas que sé que se alegrarían. Temo que cosas así se me suban a la cabeza, temo perder el control, meterme en un mundo que desconozco.
A veces nos gusta que nos admiren, pero... también podemos sentirnos avasallados. Siempre te queda alguien en el tintero a quien no le has dicho nada. A mí me siguen llegando las felicitaciones, a pesar de que ya van pasando los días. El rumor corre como el curso de un río que quiere unirse pronto al mar.
Por una vez siento que estoy haciendo algo que me gusta, pero temo que si en el futuro hay más celebraciones literarias (yo espero que así sea) me convierta en una persona vanidosa. Es genial saberse halagada por algo que has creado tú, pero tengo miedo a que se me suba. El problema es que esto no ha hecho más que empezar.
Me gustaría seguir en el anonimato (aunque ya sea imposible), y temo el día que pise mi pueblo y todo el mundo me diga algo. Sigo siendo la misma, sólo he ganado un premio que todos valoran más que yo. ¿Qué será del día que el libro vea la luz? Me da algo.

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