martes, octubre 28, 2008

La Luna

La Luna. Selene. El satélite de nuestro planeta siempre ha avivado la imaginación de las gentes. A ella está dedicado el primer día de la semana, el lunes. Ha sido diosa en las civilizaciones clásicas, luz en el firmamento al que los enamorados dirigen sus ojos. Gobierna las acciones de quienes pretenden cortar madera o curar la matanza. En plenilunio, mantiene recluidos en sus casas a aquellos que no quieren ser alunados. Rige las menstruaciones y los nacimientos. Los mareantes se fijan en ella para conocer las mareas y gentes de todas las culturas la han utilizado como medida de tiempo.
En la Edad Media se creía que, cuando anochecía o había eclipse, tenían que ayudar a la Luna para que sobreviviera, haciendo el mayor estruendo posible.
En Cantabria, Asturias y León, las gentes creen ver en su superficie una anciana hilando; o una anciana sorprendida por la Luna mientras robaba leña y que fue absorbida por ella; o a Longines, cargado con su haz de espinos.
En algunas zonas de Soria, es el hombre de la Luna quien se asoma por el borde para mirarnos y salta a la tierra sobre los despistados que andan por el campo en plenilunio.
En Portugal se cuenta que en las manchas de la Luna aparece un hombre con un montón de zarzas en una hoz o con un cesto de coles a la espalda, pues cuando Dios pasaba por el mundo encontró un domingo a un hombre trabajando, le regañó y el hombre le contestó que en aquel sitio nadie lo veía; entonces Dios, como castigo, lo puso en la Luna para que lo viera todo el mundo.
En el País Vasco creen que es hija de la Tierra y la llaman "abuela".
La Luna tiene gran importancia en la vida de las gentes, ya que antaño muchas de las tareas diarias se guiaban por sus fases.
Se cree que plenilunio puede “coger” a una persona –en especial a los niños- y “alunarla”, convirtiéndola en lobishome o haciéndola enloquecer (de aquí el nombre de lunático). Basta con que un rayo de luna penetre a través de la ventana, incidiendo sobre quien duerme o la luz nocturna se derrame sobre las ropas tendidas. Si lo que se deja al sereno son los huevos, la carne o la leche se echarán a perder. Por ello no se puede hacer la matanza en este momento, ya que se agusanaría.
Cuando alguien muere en creciente se considera un buen augurio para el devenir posterior del alma. La madera ha de ser cortada en menguante de enero para que no se apolille.

3 comentarios:

Carol dijo...

Hola! Que interesante todo esto. Es impresionante la de leyendas y supersticioes que rodean a la Luna. A mi lo que me ha llamado siempre mucho la atención es lo de las mareas, de como se rigen por la Luna O.o

Saludos!!!

K dijo...

Se podrían decir tantas de la luna. Supongo que tiene algo de magia.
A mí me hizo gracia mi madre la primera vez que dijo después de cenar en una noche de verano: "Voy a meter la ropa dentro porque no quiero que le dé la luz de la luna". Creo que me dijo que amarilleaba o algo así.
Es cierto que tiene muchas cosas curiosas.

Carol dijo...

Muy curioso lo de la ropa, no lo sabía.
Por cierto, te he contestado en mi blog unas cosillas sobre CDHYF ;)

Saludines!!!