El Arquetu es un viejo de roja y larga melena, vestido con una túnica blanca con pintas moradas. En su frente luce una cruz verde, rodeada de candados y llaves pintados. Del hombro derecho cuelga una talega. Anda muy despacio y porta bajo el brazo izquierdo un arca de oro pequeña, con adornos de plata y bronce pulido.
Cuando alguien llora en el monte por la pérdida de su hacienda dilapidada, se le aparece el Arquetu, enfadado y compasivo a la vez. Tras echarle un sermón como reprimenda a su conducta, le consuela y le da unas monedas de oro para que las emplee bien. Tiene que usarlas para trabajar y poder salir del apuro, volviendo a encontrarse con él al cabo de tres años para devolver parte de lo prestado, para que así el Arquetu pueda prestárselo a otros. Si lo ha malgastado de nuevo, le castiga y se pasará toda la vida pidiendo limosna.
Cuando alguien llora en el monte por la pérdida de su hacienda dilapidada, se le aparece el Arquetu, enfadado y compasivo a la vez. Tras echarle un sermón como reprimenda a su conducta, le consuela y le da unas monedas de oro para que las emplee bien. Tiene que usarlas para trabajar y poder salir del apuro, volviendo a encontrarse con él al cabo de tres años para devolver parte de lo prestado, para que así el Arquetu pueda prestárselo a otros. Si lo ha malgastado de nuevo, le castiga y se pasará toda la vida pidiendo limosna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario