¡Qué gran película!
Está basada en hechos reales, sobre la mayor falsificación de dinero de la historia, en lo que se conoció como la Operación Bernhard. El protagonista existió en realidad.
-Tanto dinero...
-Siempre podemos fabricarlo.
Salomon Sorowitsch (Karl Markovics) es un judío afincado en Berlín. Lleva una vida bohemia y regalada y es célebre por ser el mejor falsificador de dinero del mundo. Tras un chivatazo, sabe que tiene que huir de la capital alemana, pero las SS le detienen y le llevan a campos de concentración donde sobresale por sus cualidades como artista. Su siguiente destino será otro campo de concentración, Sachsenhausen. Un grupo de hombres son aislados en barracones del resto de los prisioneros. Cada día escuchan los tiros de algunos que son fusilados, pero ellos cuentan con cómodas camas donde dormir y buena comida. A cambio, tienen que crear las divisas de las potencias enemigas: libras esterlinas y dólares. En la fabricación de los billetes, les ponen música. Salomon se convierte en el protegido del mayor del campo, Herzog (Devid Striesow), que le da su palabra de que respetará su vida. Sin embargo, son incapaces de crear los dólares. Adolf Burger (August Diehl), un idealista e impresor, mezcla los colores de tal forma que no se pueden emular los billetes estadounidenses. Pero Salomon salva a todos investigando y encubriendo a su amigo. Entonces acaba la guerra y han conseguido sobrevivir, no han sido gaseados y sólo queda olvidar. Aunque no pueden silenciar las falsificaciones tan perfectas y casi imposibles de detectar.
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