Me estoy leyendo un libro sobre seres fantásticos, lo curioso es que es de antropología sobre mitología tradicional ibérica.
Las hadas reciben diversos nombres según los lugares en los que se encuentren. En Cantabria y parte de Asturias se les llama anjanas, janas, xanas, ijanas, enjanas... Pueden ser buenas, malas y traviesas.
Anjanas buenas
Aparecen rodeadas de un resplandor que no permite a quienes las ven una buena percepción de sus rasgos. Se trata de mujeres menudas y hermosas, de piel muy fina y pálida, que suelen llevar los cabellos sueltos y van ataviadas con amplias y largas túnicas de colores claros. Van calzadas con zapato de hebilla de plata, descalzas o con abarcas. A menudo portan coronas de flores, en las que se mezclan las naturales con otras de plata, y una vara de avellano que a veces tiene un extremo iluminado. No es infrecuente ver una estrella que reluce en su frente, destacando del resto del resplandor.
Suelen estar asociadas a lugares boscosos y con mucha agua.
Salen de su refugio en mayo -cuando los ganados suben a las montañas- y vuelven en San Miguel, al mismo tiempo que bajan los pastores y los animales a los valles, momento en que dejan algunas flores de plata de su corona entre los matorrales, que contribuyen a la felicidad y fortuna de quienes las encuentren si las llevan siempre consigo. Su momento preferido es la mañana de San Juan, cuando los "caballucos del diablo" han vuelto ya a su guarida.
A veces están casadas y pueden tener descendencia. Aunque el anjano existe como personaje no tiene apenas fuerza en Cantabria.
Las anjanas bondadosas y compasivas danzan en grupos a la luz de la luna, igual que los elfos celtas. Cuando terminan, esparcen por los caminos las flores multicolores sobre las que han bailado, que harán la dicha y fortuna de quienes las encuentren. Se lavan con jabón de anjana (saponaria) y desprenden un delicado olor a plantas aromáticas cuando se aparecen a alguien. Poseen una voz suave y dulce, que consigue contagiar alegría o tristeza; sus canciones aclaran el día si son alegres, y lo oscurecen si son tristes.
Colman de regalos a quienes se lo merecen, en especial a los chiquillos, a las mozas pobres que carecen de dote y a aquellos que cuidan y respetan a los animales; curan a los niños del mal de ojo con su varita y regalan ramitas de plantas misteriosas, que ahuyentan el dolor, el pecado, la avaricia y la envidia. Si es necesario, para apoyar a alguien o para ponerle a prueba, o para escapar del ojáncano, las anjanas pueden metamorfosearse.
Anjanas revoltosas
Ordeñan el ganado para beberse la leche, revuelven en las cuadras o en las dependencias de los animales, roban la miel de las colmenas o los huevos de los gallineros.
La más conocida es la ijana del valle de Aras.
Pícaras, revoltosas, inquietas, golosas, burlonas... viven en las cuevas y a veces beben de bruces en los arroyos cristalinos. Todas tienen un pecho descomunal que echan sobre el hombro derecho y les cae sobre la espalda.
Pícaras, revoltosas, inquietas, golosas, burlonas... viven en las cuevas y a veces beben de bruces en los arroyos cristalinos. Todas tienen un pecho descomunal que echan sobre el hombro derecho y les cae sobre la espalda.Anjanas malas
Existía un grupo de anjanas malas que el paso del tiempo ha borrado de la memoria.
De rostro descolorido o amarillo salpicado de azul, tienen los ojos verdes y un solo diente, largo y afilado, así como escuálidos y luengos brazos. Visten amplias capas negras, adornadas con alas de murciélago, animal que, junto a los cuervos, es su compañero habitual. No hablan: mugen. A ellas se debe la existencia de las ortigas en los montes.
De rostro descolorido o amarillo salpicado de azul, tienen los ojos verdes y un solo diente, largo y afilado, así como escuálidos y luengos brazos. Visten amplias capas negras, adornadas con alas de murciélago, animal que, junto a los cuervos, es su compañero habitual. No hablan: mugen. A ellas se debe la existencia de las ortigas en los montes. Su aparición augura lágrimas y penas, o largos y rigurosos inviernos, siendo anuncio de muerte para quien las ve.
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