Octubre se va por la tangente y se acerca el día que el Mariquelo sube a la torre. Es posible que el 31 de este mes me acerque a la Rúa para ver una vez más al personaje que se pone a tocar el tambor en la punta. Si no llueve, claro, porque hace dos días jarreaba sin parar y hoy hace un sol que podría parecer que estamos en mayo, pese al frío.
También se acerca el 1 de noviembre, lo que me trae recuerdos. Este año no iré, pero dejaré impreso mi sello para ese día.
El tiempo se pasa lentamente, quizás es que vivo con más intensidad. Quizás...
Siento una pequeña mota de tristeza en mi vida, aunque no la dejo que empañe nada de lo que me rodea.
Cuento los días que me restan para volver a la Tierra Prometida y ver a mi amado. Mes y medio. Menos tiempo falta para que mi nombre esté impreso en un libro.
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