domingo, octubre 12, 2008

"Guerra y paz"

No hace mucho que me leí el libro homónimo y derramé ríos de lágrimas, pero con la película ha sido exagerado. Es larga, pero merece la pena, aunque han cambiado y obviado muchas cosas. ¡A ver cómo van a poner en fotogramas un libro de 1800 páginas! Es casi imposible. También es cierto que no es la película de los años 50, sino una más actual que echaron por TVE este verano.
De entre las cosas que difieren de las páginas de Tólstoi, por ejemplo, omiten que Pierre estuvo en la masonería. Es importante, porque marca la trayectoria vital del conde Bezújov. Que ser un prisionero de guerra y un estudioso no fue lo único que le marcó. Otra diferencia es que Elena muere (en el libro) de cáncer de pecho, mientras que en la película se contagia mediante el sexo y de repente le aparecen unas extrañas manchas en la espalda. Hay personajes muy bien creados, mientras que otros no lo están tanto. Si en el libro se dice que una persona es realmente fea, pues que cojan a una actriz que no pueda reflejarse en los espejos. Han obviado que el conde Rostov muere antes de las bodas de sus hijos tras la noticia de que Pétia ha caído en la batalla y su esposa pierde la cordura. Se han olvidado de las princesas primas de Pierre que creían que iban a heredar algo del viejo conde Bejúzov. La "pequeña princesa" (esposa de Andréi Bolkonski) ha resultado ser más grande que el marido. Yo cuando lo leí pensé en una mujer pequeñita. Se echa de menos al tercer hijo de Vasili Kuraguin, Hypolite, que no aparece. Pero el cambio más significativo es la venganza de Anatole y Elena a Natasha (ésta nunca fue a casa de Pierre cuando se retó con Dolójov ni Anatole fue obligado a casarse por su superior, que resultó ser el príncipe Bolkonski). Los dos hermanos Kuraguin sólo desean destrozar la vida de la hija de los Rostov, prometida en secreto a Andréi. Anatole la engaña y seduce hasta que la convence para escaparse juntos. Pero jamás fue una venganza ni ella puso tantos reparos ni le rechazó durante tanto tiempo, pues estaba predispuesta para con él desde el primer momento en que se encontraron. Tampoco Sonia termina con Denissov ni Pierre queda indemne de los fusilamientos porque la fosa se llenara. Echo de menos al "trepa" Boris, que no aparece por ningún sitio. Y la condesa no fue comprensiva con Sonia cuando ésta estuvo prometida a su hijo, todo lo contrario, la trataba fatal y le obligó a romper el compromiso.
La música genial, muy en consonancia con los acontecimientos.

Los personajes, uno a uno:
Natasha Rostov (Clemence Poesy) no está a la altura de la hija de los Rostov. Para la belleza que describe Tolstói en el libro esta joven da la impresión de padecer una enfermedad, aparte de que no cumple las expectativas e ideales de hermosura que fluyen a través de la novela. Además -que me he fijado- es bizca. Me parece que está demasiado sosa en su papel como protagonista principal. Sólo los momentos de amor, tanto con Bolkonski, como con Anatole o Pierre, los borda y nos brinda unos instantes exquisitos.
Andréi Bolkonski (Alessio Boni) está como un polvorón -italiano tenía que ser-. Yo también me enamoraría de un tío así a simple vista. Es el príncipe de los sueños de la adolescencia, y no es una metáfora, lo digo porque tiene el título de "príncipe". Es apuesto, inteligente, guapo, educado, respetuoso. Es el colmo de las virtudes. Al principio está casado, con Lisa (Elodie Frenck), pero no es feliz en su matrimonio. Esperan un hijo, pero en ese momento parte para la guerra. Forma parte de los ayudantes de campo del Zar y al principio suele mantenerse alejado de las trincheras, pero a veces, cuando entra en el campo de batalla piensa en que le gustaría obtener la admiración de soldados desconocidos. Su orgullo le ciega para perdonar y para amar, pero su mejor amigo, Pierre, le dice el secreto para mantenerse en paz consigo mismo: "Debemos vivir, debemos amar, debemos creer". Cuando se queda viudo se enamora perdidamente de Natasha Rostov, que le ama desde el primer momento en que su mirada se cruzó con la de él, aunque entonces era imposible y ahora no. Los dos tendrán que hacer un enorme sacrificio antes de casarse, pero Natasha es muy joven e impaciente, y no esperará... Lloré cuando, en la novela, murió, aunque sabía que ocurriría desde cientos de páginas atrás, y he llorado aquí, pese a que sabía lo que iba a ocurrir.
El conde Pierre Bejúzov (Alexander Beyer) está clavado. En el libro despierta una ternura insólita, lo mismo que ocurre en la película. Su torpeza, sus modos bruscos que chocan en la buena sociedad rusa, al principio le mantienen alejado. Muchos le consideran un excéntrico, si bien es un erudito. Su personalidad es la más compleja porque para conseguir la felicidad plena en su vida debe sortear muchas pruebas. Es el hijo bastardo de uno de los más grandes terratenientes rusos, su padre le ha pagado los estudios y está a punto de morir. Los buitres que se hacen pasar por familiares cercanos posan sus garras sobre la cama esperando el momento final. Pierre puede despedirse de su padre, convertido ya en hijo legítimo mediante una carta al Zar. Los que antes le ignoraban ahora se inclinan cuando Pierre, el nuevo conde Bejúzov, pasa ante ellos. Se ha convertido en el hombre más deseado de Moscú y los Kuraguin están al acecho. La belleza de Elena Kuraguin (Violante Placido) es célebre en toda la sociedad rusa. Nunca se hubiera interesado por Pierre si no hubiera tenido la inmensa fortuna que había recibido en herencia. Cree que puede controlar a su marido, al que todos tienen por estúpido. Pero los rumores de los amantes de Elena le ciegan de celos y reta a duelo a uno de sus amigos, Dolójov (Benjamin Sadler), que nunca había fallado hasta entonces. Soltero, Pierre frecuentaba malas compañías que no le convenían, no sólo Dolójov, sino también Anatole Kuraguin (Ken Duken) estaba entre sus más íntimos. Cuando se convierte en cuñado de este último, Anatole aprovecha para pedirle dinero que nunca pretende devolverle. Pierre está enamorado de Natasha desde siempre, por eso la noticia de que su mejor amigo, Andréi, le va a pedir la mano le sienta como una jarra de agua fría. Pero tiene un largo camino que seguir. Con la noticia de que Napoleón quiere invadir Moscú, Pierre se provee de una pistola porque quiere matar al que tanto mal está trayendo a Rusia. Sin miedo, se mete en las trincheras, en la primera línea de combate, sin sufrir siquiera un rasguño. De allí saca al príncipe Bolkonski para cumplir su último deseo: pedir perdón a Natasha. Cuando Moscú queda vacía es hecho prisionero de los franceses y liberado por los suyos en la retirada de las tropas napoleónicas. Casi helado de frío, una familia de campesinos le encuentran y le curan. Todos le dan por muerto cuando ha acabado la guerra. Él ha ganado una vida.
El viejo príncipe Bolkonski (Malcolm McDonell) y Vasili Kuraguin (Toni Bertorelli) son los dos personajes más logrados de toda la película. El primero por sus toques de humor negro y el segundo, caracterizado físicamente por una prominente nariz aguileña -que le viene ni que pintada-, buscando siempre sus beneficios y los de sus hijos.
María Bolkonski (Valentina Cervi) no es como se describe en el libro: fea pero angelical. Sí que irradia una superioridad moral relevante, pero nada del otro mundo. Se la debería ver como alguien inalcanzable, sin embargo...
Nikolai Rostov (Dima Isaev) es el hijo indeciso para asuntos del corazón. Enamorado hasta la saciedad de su prima Sonia (Ana Caterina Morariu) y endeudado por el juego impulsando a la ruina familiar, se alista en el regimiento de los húsares como vía de escape de su familia. Un día conoce a una princesa y siente algo que no había sentido nunca, ni siquiera por Sonia.
Dénissov (Hary Prinz) será el superior de Nikolai, que le salvará la vida y se convertirá en amigo íntimo de su familia. Nada más entrar en la casa de los condes, se queda prendado de Natasha y en un acto impulsivo pide su mano, que es rechazada educadamente.
Tres personajes históricos a tener en cuenta y que están bastante bien caracterizados son: el general de las tropas rusas, Kutúzov (Vladimir Ilyin), el emperador Alejandro I (Igor Kostolevsky) y Napoleón Bonaparte (Scali Delpeyrat).

No hay comentarios: