Derry, Maine, USA
Acaba de comenzar el verano de 1958 en una pequeña ciudad abandonada de las manos de Dios en la región de Maine, cuando se inician las multitudinarias desapariciones de niños y adolescentes. Unas veces, sus cadáveres descompuestos o incompletos flotan sobre las oscuras aguas del Kenduskeag; en otras ocasiones, no se les vuelve a ver.
Bill es el hermano mayor de Georgie, acaba de hacer un barquito de papel al pequeño, que ha salido a la calle para hacer navegar el barco, mientras Bill queda en cama, aquejado por una terrible gripe. Será la última vez que le vea con vida. Georgie persigue al barquito junto a las alcantarillas y en una de las bocas a los subterráneos se encuentra con el payaso Pennywise, que le arranca un brazo de cuajo, produciéndole la muerte en el acto. Bill se culpará del asesinato de su hermano durante toda la vida.
Ahí comienza la historia e investigación de lo que hay, desde siempre, bajo la ciudad de Derry. Ese verano, un grupo de niños de once años se convertirán en amigos inseparables. No son los típicos niños perfectos.
Bill es tartamudo, el indiscutible líder del grupo en el que siempre confían los demás y con el que los otros se sienten protegidos, dispuesto a encontrar, cueste lo que cueste, al asesino de Georgie. Tras el vacío dejado por su hermano, sus padres se han distanciado de él y se siente muy solo.
Eddie es el niño propenso a todo tipo de problemas y accidentes. Con una madre hipocondríaca que insiste en llevarle al hospital por cualquier nimiedad, han inventado un asma que no tiene. Físicamente es el más débil, a pesar de que el farmacéutico de la ciudad le intenta abrir los ojos diciéndole que su enfermedad sólo está en su cabeza y no en su cuerpo. Tiene un gran sentido de la orientación, “una brújula en la cabeza”.
Ben está terriblemente gordo, pero toda su obesidad es paralela a una enorme inteligencia y a una gran serenidad. Es capaz de construir cualquier cosa sin necesidad de mirar en un libro para llevar a cabo sus proyectos.
Richie es el Bocazas, el que no puede controlar lo que dice, el mal imitador de voces ajenas, el bromista y el gracioso. Adora el Rock and Roll. Y odia sus inmensas gafas, que casi siempre reciben los golpes de Henry y sus secuaces.
Stan es judío. Siempre va perfectamente vestido y arreglado, pero su mente es la más débil de todos, la que antes se desmoraliza y, si hay que echarte atrás en alguna aventura, es el primero en hacerlo.
Beverly es la chica de cabellos rojos, acosada y maltratada por un padre que la ve más como mujer que como hija. Tiene una belleza especial y grandes cualidades para dotar a sus ropas de todo tipo de adornos. Su familia no cuenta con muchos recursos económicos.
Mike es el negro en una ciudad donde hay un mínimo porcentaje de gente de color y con una sociedad elitista de “raza blanca”. Es inteligente y trabajador.
Los siete forman un grupo perfecto, un número mágico, que llamarán Los Perdedores. Ben está enamorado hasta el tuétano de Bev, mientras ella ama a Bill. Juntos acuden a los Barrens, una explanada a las afueras de la ciudad, donde se acumulan los escombros, donde hay zonas selváticas, donde van a parar todos los desechos de los baños de la ciudad, el río Kenduskeag y sus innumerables canales y hasta un vertedero. Allí se construirán una casita en el suelo, gracias a las habilidades de Ben, donde estarán a salvo de los “matones” de la escuela.
Todos y cada uno de ellos, según sus circunstancias y características especiales, han sido perseguidos y apaleados por Henry Bowers, Belch Huggins y Victor Criss, que adoran perseguir y golpear a los supuestamente más débiles. El acoso ocurre día sí y día también, pero mientras Los Perdedores antes estaban solos, ahora han entrado en un círculo cerrado y perfecto de amigos.
Ahí comienza la historia e investigación de lo que hay, desde siempre, bajo la ciudad de Derry. Ese verano, un grupo de niños de once años se convertirán en amigos inseparables. No son los típicos niños perfectos.
Bill es tartamudo, el indiscutible líder del grupo en el que siempre confían los demás y con el que los otros se sienten protegidos, dispuesto a encontrar, cueste lo que cueste, al asesino de Georgie. Tras el vacío dejado por su hermano, sus padres se han distanciado de él y se siente muy solo.
Eddie es el niño propenso a todo tipo de problemas y accidentes. Con una madre hipocondríaca que insiste en llevarle al hospital por cualquier nimiedad, han inventado un asma que no tiene. Físicamente es el más débil, a pesar de que el farmacéutico de la ciudad le intenta abrir los ojos diciéndole que su enfermedad sólo está en su cabeza y no en su cuerpo. Tiene un gran sentido de la orientación, “una brújula en la cabeza”.
Ben está terriblemente gordo, pero toda su obesidad es paralela a una enorme inteligencia y a una gran serenidad. Es capaz de construir cualquier cosa sin necesidad de mirar en un libro para llevar a cabo sus proyectos.
Richie es el Bocazas, el que no puede controlar lo que dice, el mal imitador de voces ajenas, el bromista y el gracioso. Adora el Rock and Roll. Y odia sus inmensas gafas, que casi siempre reciben los golpes de Henry y sus secuaces.
Stan es judío. Siempre va perfectamente vestido y arreglado, pero su mente es la más débil de todos, la que antes se desmoraliza y, si hay que echarte atrás en alguna aventura, es el primero en hacerlo.
Beverly es la chica de cabellos rojos, acosada y maltratada por un padre que la ve más como mujer que como hija. Tiene una belleza especial y grandes cualidades para dotar a sus ropas de todo tipo de adornos. Su familia no cuenta con muchos recursos económicos.
Mike es el negro en una ciudad donde hay un mínimo porcentaje de gente de color y con una sociedad elitista de “raza blanca”. Es inteligente y trabajador.
Los siete forman un grupo perfecto, un número mágico, que llamarán Los Perdedores. Ben está enamorado hasta el tuétano de Bev, mientras ella ama a Bill. Juntos acuden a los Barrens, una explanada a las afueras de la ciudad, donde se acumulan los escombros, donde hay zonas selváticas, donde van a parar todos los desechos de los baños de la ciudad, el río Kenduskeag y sus innumerables canales y hasta un vertedero. Allí se construirán una casita en el suelo, gracias a las habilidades de Ben, donde estarán a salvo de los “matones” de la escuela.
Todos y cada uno de ellos, según sus circunstancias y características especiales, han sido perseguidos y apaleados por Henry Bowers, Belch Huggins y Victor Criss, que adoran perseguir y golpear a los supuestamente más débiles. El acoso ocurre día sí y día también, pero mientras Los Perdedores antes estaban solos, ahora han entrado en un círculo cerrado y perfecto de amigos.
Hace meses que han empezado a desaparecer niños. El primero fue Georgie, pero ha habido más casos. También Los Perdedores han visto al payaso Pennywise en sus múltiples formas, convertido en un ser al que cada uno tenía miedo en su imaginación: un hombre-lobo, un leproso, un pájaro inexistente... Mediante el rito de Chüd tienen una visión y descubren que Eso ha venido desde más allá de las estrellas y que siempre ha estado en Derry. Cayó, creando un enorme cráter, en lo que ahora es el centro de la ciudad. Ellos están dispuestos a acabar con Eso, sea cual sea su forma originaria y, para ello, entran en las cloacas de la ciudad.
Con once años, se enfrentarán a Eso, cuya apariencia real es parecida a la de una enorme araña. Aunque la Tortuga les ampara, ellos conseguirán herir a Eso, la vencerán, pero no acabarán con ella. Sólo Stan descubre que esa gigantesca araña está preñada y, al salir del subsuelo junto al Kenduskeag, hacen un juramento de sangre por el que, si Eso vuelve a reaparecer, volverán a Derry para acabar con ello.
El ciclo se repite cada 27 años. Es el año 1985. Todos Los Perdedores han rehecho su vida fuera de Derry, todos excepto Mike, que ha seguido de cerca las desapariciones de niños y se ha asegurado antes de llamarles a todos para que regresen según la promesa que hicieron cuando creían haber acabado con Eso. Y todos menos Mike, porque es el único que permanece en la ciudad, han olvidado lo que ocurrió cuando tenían once años.
Bill Denbrough se ha convertido en un novelista famoso. Está casado con una actriz, Audra, aunque no recuerda que el parecido de su esposa es bastante parecido a su primer amor, Bev. Está en Inglaterra cuando recibe la llamada de Mike.
Stan Uris es un acaudalado contable que vive felizmente en una bonita casa con su bella esposa. Han intentado tener hijos, sin éxito, lo que frustra la relación entre los dos. Quitando ese ligero problemilla, lo demás les va bien. Cuando Stan recibe la llamada se va al baño y se corta las venas, no sin antes dejar escrito en la pared con su propia sangre la palabra “It”. Será el único que no acuda a la cita 27 años después.
Richie Tozier es un famoso disc-jockey de Los Ángeles. Tiene una enorme casa y vive solo. Sus voces han madurado con el tiempo y es requerido por muchas productoras y emisoras de radio.
Eddie Kapsbrack se ha casado con una mujer que es la réplica exacta de su madre. Myra siempre le está protegiendo y dándole todo tipo de medicinas. Tiene una exitosa empresa de limusinas, que contratan todo tipo de famosos, sobre todo actores.
Beverly Marsh tiene una empresa de diseño de moda en Chicago, también bastante exitosa. Es su marido Tom el que la ha ayudado a crearla. Tom es la réplica de su padre porque también la pega y maltrata con saña. Bev ha aguantado todo, pero esta vez se defiende con uñas y dientes, logrando escapar del sádico de su marido.
Ben Hanscom se ha convertido en un famoso arquitecto mundial. Su vida es muy solitaria. En la llanura de Nebraska donde vive muchos le han tomado por homosexual porque nunca le han visto con una mujer, pese a que es un hombre muy apuesto, ya que no es el niño gordito de su infancia. Sigue la misma rutina todas las semanas, hasta que recibe la fatídica llamada desde su ciudad natal.
Mike Hanlon se ha convertido en el director de la Biblioteca Pública de Derry. Es un hombre respetado y solitario, que ha dedicado su vida a investigar sobre Eso. Así ha descubierto cómo se creó Derry, las desapariciones masivas a lo largo de los siglos, el extraño ser que acecha a los niños de la ciudad que está completamente seguro que se esconde bajo el subsuelo. También ha llegado a una incómoda verdad: todos sus amigos se han convertido en personas adineradas –menos él- y ninguno de ellos ha tenido descendencia, aunque lo hayan intentado.
El payaso Pennywise ha regresado y deja su marca allí donde aparece: unos globos que por lo general llevan algún mensaje.
Esta vez tienen que acabar con él, aunque todos han olvidado lo que pasó 27 años antes. Los recuerdos empiezan a fluir a medida que pasan las horas y se acercan a Eso.
Henry Bowers está en un psiquiátrico cercano. Mientras que sus dos amigos murieron asesinados por Eso, el esbirro es ayudado por “las voces de la luna” a fugarse del hospital donde lleva tantos años y es obligado a asesinar a Los Perdedores, viendo a veces los rostros de sus amigos, tal y como eran cuando murieron. Consigue herir de gravedad a Mike, pero cuando va al hotel donde se aloja el resto, Eddie le mata en defensa propia.
El ciclo se repite cada 27 años. Es el año 1985. Todos Los Perdedores han rehecho su vida fuera de Derry, todos excepto Mike, que ha seguido de cerca las desapariciones de niños y se ha asegurado antes de llamarles a todos para que regresen según la promesa que hicieron cuando creían haber acabado con Eso. Y todos menos Mike, porque es el único que permanece en la ciudad, han olvidado lo que ocurrió cuando tenían once años.
Bill Denbrough se ha convertido en un novelista famoso. Está casado con una actriz, Audra, aunque no recuerda que el parecido de su esposa es bastante parecido a su primer amor, Bev. Está en Inglaterra cuando recibe la llamada de Mike.
Stan Uris es un acaudalado contable que vive felizmente en una bonita casa con su bella esposa. Han intentado tener hijos, sin éxito, lo que frustra la relación entre los dos. Quitando ese ligero problemilla, lo demás les va bien. Cuando Stan recibe la llamada se va al baño y se corta las venas, no sin antes dejar escrito en la pared con su propia sangre la palabra “It”. Será el único que no acuda a la cita 27 años después.
Richie Tozier es un famoso disc-jockey de Los Ángeles. Tiene una enorme casa y vive solo. Sus voces han madurado con el tiempo y es requerido por muchas productoras y emisoras de radio.
Eddie Kapsbrack se ha casado con una mujer que es la réplica exacta de su madre. Myra siempre le está protegiendo y dándole todo tipo de medicinas. Tiene una exitosa empresa de limusinas, que contratan todo tipo de famosos, sobre todo actores.
Beverly Marsh tiene una empresa de diseño de moda en Chicago, también bastante exitosa. Es su marido Tom el que la ha ayudado a crearla. Tom es la réplica de su padre porque también la pega y maltrata con saña. Bev ha aguantado todo, pero esta vez se defiende con uñas y dientes, logrando escapar del sádico de su marido.
Ben Hanscom se ha convertido en un famoso arquitecto mundial. Su vida es muy solitaria. En la llanura de Nebraska donde vive muchos le han tomado por homosexual porque nunca le han visto con una mujer, pese a que es un hombre muy apuesto, ya que no es el niño gordito de su infancia. Sigue la misma rutina todas las semanas, hasta que recibe la fatídica llamada desde su ciudad natal.
Mike Hanlon se ha convertido en el director de la Biblioteca Pública de Derry. Es un hombre respetado y solitario, que ha dedicado su vida a investigar sobre Eso. Así ha descubierto cómo se creó Derry, las desapariciones masivas a lo largo de los siglos, el extraño ser que acecha a los niños de la ciudad que está completamente seguro que se esconde bajo el subsuelo. También ha llegado a una incómoda verdad: todos sus amigos se han convertido en personas adineradas –menos él- y ninguno de ellos ha tenido descendencia, aunque lo hayan intentado.
El payaso Pennywise ha regresado y deja su marca allí donde aparece: unos globos que por lo general llevan algún mensaje.
Esta vez tienen que acabar con él, aunque todos han olvidado lo que pasó 27 años antes. Los recuerdos empiezan a fluir a medida que pasan las horas y se acercan a Eso.
Henry Bowers está en un psiquiátrico cercano. Mientras que sus dos amigos murieron asesinados por Eso, el esbirro es ayudado por “las voces de la luna” a fugarse del hospital donde lleva tantos años y es obligado a asesinar a Los Perdedores, viendo a veces los rostros de sus amigos, tal y como eran cuando murieron. Consigue herir de gravedad a Mike, pero cuando va al hotel donde se aloja el resto, Eddie le mata en defensa propia.
Reunidos de madrugada -a excepción de Stan y Mike, que han quedado fuera de juego-, deciden que deben acudir a los conductos subterráneos donde ya estuvieron una vez, para acabar finalmente con Eso. Saben que es su obligación y que están en peligro. Lo que desconocen es que tanto Audra como Tom han llegado a Derry detrás de sus respectivos cónyuges. Tom morirá del impacto y Audra se quedará catatónica. Eso sabe lo que hace: para destruir al grupo debe destruir la moral de Bill. Todos se enfrentan a la enorme araña, descubriendo lo que 27 años antes había observado Stan: Eso está embarazada y no tardarán mucho en abrirse sus huevos. Bill y Richie son los primeros que atacan a su fatal enemigo, pero será Eddie el que acabe de un golpe fatal con Eso, aunque para ello pierda la vida y su cuerpo quede sumergido para siempre bajo las calles del centro de Derry.
La ciudad ha empezado a hundirse volviendo a su forma original cuando ellos ven, por fin, la luz del sol. Richie es el primero de marcharse a Los Ángeles. Mike, desde el hospital, se ha dado cuenta de que ha empezado a olvidar y sabe que esta vez es para siempre. Ben y Beverly se han marchado juntos de la ciudad. Mientras, Bill se aloja con su esposa en la casa de Mike, esperando que ella salga de ese estado catatónico. Y entonces descubre que debe coger su vieja bicicleta y pedalear por la ciudad para recuperar a Audra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario