Con motivo del cumpleaños del Führer, en 1943 los nazis terminan de "limpiar" Berlín de judíos. Encuentran a 688 judíos que montan hacinados en vagones para ganado. Les dan un cubo de agua para cada vagón (que lleva más de cien personas) y para los seis días que dura el viaje hasta el campo de Auschwitz.
En el camino y bajo los estragos de la deshidratación, recuerdan momentos felices del pasado. Muchos mueren porque no pueden aguantarlo. Otros caen en la locura. Y los pocos que se sienten con fuerzas intentan escapar porque están seguros de cuál es su destino.
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