Éste es el momento en el que he terminado no sólo de hablar de la última ciudad que visité en Nueva Zelanda sino además también he terminado el álbum digital. Nunca me había ocupado tanto un álbum, pero he de reconocer que las fotos son magníficas. Me propongo enviarlo esta noche, aunque sé que antes de que termine de remitirse por completo me habré quedado dormida.
No quiere decir que no tenga más que contar sobre el viaje, pero sí es cierto que culturalmente hablando está casi todo dicho. Anécdotas aún tengo algunas en el tintero, como que en Dunedin me vi durmiendo entre cartones la última noche.
De todas formas, quiero irme a dormir, a soñar con alguien de mirada angelical, de manos aterciopeladas y sensual voz esbozando unos pensamientos inteligentes. Quiero soñar con él. Necesito imaginarme su abrazo, porque un abrazo proveniente de él simplemente me reconforta.
¡Cómo le quiero...!
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