Entrada a la cueva de Waitomo
Waitomo es una de esas rarezas de la naturaleza, que estoy segura de que serían de eterno debate para espeleólogos por un lado y para biólogos por otra parte. Como no tengo fotos de las larvas luminosas (el ruido y la luz hacen que las larvas apaguen la luz que emiten con su cuerpo), tengo que comparar el interior de las cuevas con un eterno firmamento, pero no son estrellas sino una especie de gusanos que crecen en lugares muy húmedos.
Waitomo es una zona de unos 45 kilómetros de laberintos de cuevas y grutas subterráneas de piedra caliza conectadas con el río Waitomo.
Sólo 2,5 kilómetros de cuevas están abiertas al público.
Hay dos zonas perfectamente diferenciadas: una se recorre a pie a través de estalagtitas y estalagmitas impresionantes de piedra caliza; la otra se recorre en una barca de aluminio en una tremenda oscuridad donde se pueden ver las infinitas luces de las larvas luminosas sobre nuestras cabezas, así como los finos hilos que cuelgan de las paredes.
Waitomo significa en maorí “agua que cae a un agujero de tierra” y es el hogar de un mundo subterráneo imponente que ha cautivado a millones de visitantes durante más de un siglo.
Hace aproximadamente 30 millones de años, cuando Waitomo descansaba silenciosamente debajo del mar, los restos de una cantidad innumerable de criaturas marinas se asentaron sobre el lecho del mar y se acumularon hasta formar los estratos de rocas conocidas como piedra caliza, construida casi exclusivamente a base de fósiles y carbonato de calcio.
Durante los últimos 24 millones de años, el paisaje de Waitomo ha sido moldeado por fallas, terremotos y erupciones volcánicas. Las capas de piedra caliza fueron empujadas hacia la parte superior del lecho marino, doblándose y rompiéndose. Las grietas y juntas que separaron los grandes bloques permitieron la circulación de agua entre ellos, disolviendo y esculpiendo gradualmente las cuevas tal y como se pueden ver hoy.
Dentro de las cuevas comenzaron a crecer estalagtitas, estalagmitas y otras decoraciones, que se fueron formando con el paso del tiempo al gotear el agua gradualmente desde el techo, caer al piso o fluir sobre paredes y rocas.
Las estalagtitas (del techo) y estalagmitas (del suelo) se forman por medio del agua que gotea del techo, cayendo y fluyendo por las paredes de la cueva, dejando a su paso un depósito de carbonato de calcio cristalino.
Con el paso del tiempo las capas de cristal se van acumulando, volviéndose más largas o más anchas, creando “esculturas vivas” de belleza y majestuosidad imponentes.
La formación de las decoraciones de la cueva puede llevar cientos de años. Se estima que formar un centímetro cúbico de estalactita puede tardar alrededor de cien años.
Los maoríes locales ya conocían desde hace mucho tiempo la existencia de cuevas en la región de Waitomo. Sin embargo, decidieron no revelar el secreto hasta 1887, cuando Fred Mace, un agrimensor inglés persuadió al jefe Tane Tinorau a explorar las cuevas de gusanos luminosos de Waitomo. Entraron en la caverna a través del río Waitomo, montados en una balsa construida con tallos de la planta del lino; llevaban velas como único medio de iluminación.
Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, se encontraron con una multitud de luces provenientes de los gusanos luminosos que los rodeaban. Se trata de la cueva de Glowworm. Estos primeros exploradores regresaron muchas veces, buscando otros accesos más fáciles y descubriendo formaciones extraordinarias de piedra caliza.
Más tarde los agrimensores del Gobierno trazaron un mapa de la cueva, que se abrió a los primeros visitantes en 1889. La mayor parte de la gente que trabaja en la cueva de Waitomo desciende directamente del jefe Tane Tinorau.
En 1910 un joven maorí llamado Ruruku Aranui y su perro descubrieron una nueva cueva en el bosque. Un cerdo salvaje al que estaban persiguiendo desapareció en un agujero que había en la ladera de la colina y el perro continuó siguiéndole hacia el interior. Sus ladrillos guiaron a Ruruku hasta el agujero, donde entró. Allí descubrió una enorme caverna que hoy lleva su nombre: Aranui.
La cueva Aranui, con una decoración profusa, es una rareza geológica y está considerada como una de las cavernas más hermosas de Waitomo. Las estalactitas de color rosado, blanco y marrón crean luces y sombras impresionantes.

Salida de la cueva en barca. Con la llegada de la luz natural ya estaba permitido hacer fotos.
La Arachnocampa Luminosa es una especie de luciérnaga única de Nueva Zelanda. Necesita lugares muy húmedos, como esta cueva de Waitomo, para sobrevivir y su ciclo de vida no se diferencia mucho del de cualquier otro insecto, especialmente de las arañas.
La mosca hembra pone alrededor de 120 pequeños huevos de forma esférica. Las larvas salen de los huevos después de 20 días. Después del nacimiento, las larvas jóvenes construyen un nido, desprenden hilos en dirección al suelo, que contienen una substancia pegajosa que atrapa a los insectos, que les sirven de comida. Ya en este momento, a pesar de tener aún un tamaño minúsculo (3 mm), emiten una luz visible. Durante nueve meses crecerán hasta alcanzar el tamaño de una cerilla.
Después pasan por la etapa de la pupa, similar a la etapa del capullo del ciclo de vida de una mariposa, antes de que la larva se convierta en un insecto adulto. Suele estar con la pupa suspendida de un hilo unos 13 días.
El gusano luminoso adulto se parece a un mosquito grande. No tienen boca y su única función es reproducirse y prolongar la especie. Por lo general, el macho espera a que la hembra salga de la pupa, inmediatamente después sucede el apareamiento y el ciclo continúa. Los adultos viven sólo unos pocos días, ya que las larvas jóvenes devoran a los insectos adultos.
Esta imagen está sacada de Google. Viene a ser el techo de la Glowworm. Realmente es impresionante (en vivo).
Esta imagen está sacada de Google. Viene a ser el techo de la Glowworm. Realmente es impresionante (en vivo).
Este edificio se trata del primer hotel construido en Waitomo, hacia el año 1908. Todavía hoy sigue funcionando.
Ese día pasamos junto al cementerio maorí de Taupo. Se trata de cementerios exclusivos para los maoríes. La forma de enterrarles es similar a como vivieron, es decir, los jefes en la parte superior de la montaña y a medida que los cargos que ocuparon son inferiores en importancia se entierran más abajo.
Y como en la Tierra Media todo es posible, decidimos hacer una visita a Frodo Bolsón y a su tío Bilbo, con tan mala fortuna que no estaban en casa y nos tuvimos que marchar sin tomar el té con ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario