Adoro cómo huele el campo después de la tormenta, me apasionan esos aromas a tierra mojada, a frescura...
Esta tarde, al ver lo oscuro que se estaba poniendo, me resultaba incluso extraño que al mediodía estuviera en la piscina. Se agradece que, al menos, haya refrescado un poco.
Y cuando observaba la oscuridad de la tarde me imaginaba caminando por las calles con sabores de tormenta con un ángel.
Adoro las tormentas de verano.
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