Creo que es un buen momento para que hable de Rotorua, que los días han ido pasando y aún sigo con esta entrada pendiente. Si me cuesta tanto es porque aquí tengo que hablar de dos cosas radicalmente diferentes y largas de comentar: los maoríes y el valle geotermal, ya que el área geotérmica de Whakarewarewa comprende dos zonas: Te Puia y Whakarewarewa Thermal Village. Tuve ocasión de visitar Te Puia, el poblado maorí donde estuve en dos ocasiones, y en el Thermal Village se pueden ver los géiseres de Pohutu y Prince of Wales Feathers.
Valle geotermal de Whakarewarewa
El de Rotorua es el valle geotermal más activo de todos los que hay en la isla del Norte. Lo que más impresiona es el intenso olor a azufre, que si bien es desagradable al principio luego es un olor como el del fósforo o la gasolina. Lo que notas es que te descongestiona las fosas nasales. A mí el olor a azufre me gustaba. Rotorua es la última ciudad del Norte que visité antes de coger el avión hasta la isla del Sur.
Lago Rotorua
Rotorua se encuentra a orillas del lago homónimo y es, sin duda alguna, uno de los destinos más populares de la isla del Norte. Por una parte, la ciudad cuenta con una intensa actividad geotermal (que se puede apreciar en sus innumerables pozos y fisuras), sus piscinas de agua medicinal, lagos, ríos y manantiales de los alrededores.
Además de esta intensa actividad termal, Rotorua es un gran centro de cultura maorí, donde se pueden encontrar artesanos tallando kauri, se les puede ver cantar (los maoríes cantan muy bien) y bailar sus danzas tradicionales, e incluso se puede degustar su sabrosa cocina.
Valle geotermal
“Los inválidos tiran sus muletas y los enfermos de gota recobran la salud” era un anuncio del Gobierno en 1903, refiriéndose a las aguas minerales de Rotorua. Se empleaban dos tipos de aguas en varios balnearios que se fueron abriendo durante los siglos XIX y XX, siendo Bath House, abierto en 1908, el más conocido de todos ellos. Las aguas se consideraban “de efectos estimulantes y tonificantes”. En la actualidad, en las orillas del lago Rotorua, el QE Health utiliza aguas minerales calientes para aliviar dolores y estimular las articulaciones.
Los maoríes y, más tarde, los europeos supieron aprovechar la magnífica actividad geotermal de la ciudad de Rotorua, de ahí que esté llena de balnearios.
Fumarolas
La actividad volcánica de Whakarewarewa es un recordatorio de cómo la tierra sigue transformándose y de cómo la presión de los gases volcánicos y del calor interno puede salir a la superficie. Aquí, el vapor a alta temperatura escapa desde una amplia cámara de agua hirviendo a través de estrechos respiraderos en rugientes torres de vapor a presión; piscinas de lodo hierven mientras que el agua caliente intenta escapar hacia la superficie, y el vapor y los gases descargan en lagunas de agua caliente junto a las superficies de sílice.
El géiser Pohutu suele entrar en erupción de 10 a 25 veces al día, y llega a alcanzar los 30 metros de altura, dependiendo de la fuerza y dirección del aire. En la época en que nosotros lo visitamos el géiser sólo tiene siete metros de altura.
La Blue Pool es popularmente conocida como “el azulado” y en el pasado se utilizó como piscina. Recoge las salidas de los géiseres. Contiene mucho alcalino y hay entre 30 y 50 cc provienen del drenaje subterráneo de la corriente del río Paurenga. En algunas partes de las orillas de esta piscina aún hay tocones de árboles Manuka, que una vez crecieron aquí.
Río Paurenga
Hemos visto una piscina de barro hirviendo, mientras que los alrededores se encuentran llenos de fumarolas (parece niebla, pero es el vapor que sale de entre las copas de los árboles, cubriéndolo todo con una capa blanquecina).
Además, en Te Puia vi un kiwi de verdad, nada de fotos. Le habían cambiado la fisionomía, por lo que él estaba despierto en una oscuridad dominada por rayos infrarrojos. Me encantó.
Entrada a Te Puia
Según cuenta la leyenda, tres canoas llenas de inmigrantes que viajaron desde Hawaiki desembarcaron en la zona occidental de Bay of Plenty durante el siglo XIV: la Mataatua en Whakatane, la Arawa en Maketu y la Tainui en Whangaparaoa Bay. La cueva de Muriwai, en Whakatane, es testimonio de la llegada de la canoa Mataatua a Muriwai y se cree que tiene poderes sobrenaturales y alberga a un eremita. El clima suave y la abundante pesca alentaron a los maoríes a asentarse a lo largo de los márgenes costeros. Los maoríes continúan constituyendo un alto porcentaje de la población en la zona de Bay of Plenty, y los templos de tonos rojizos, importantes centros espirituales y políticos, se esparcen por todo el territorio.
Templo maorí
Los maoríes que se asentaron en la zona de Rotorua sobrevivieron gracias a las aguas calientes, que utilizaban para calentarse en invierno, para cocinar, etc. Preparaban sus alimentos al vapor (con las aguas en ebullición). El maorí de la parte central de la isla Norte pudo sobrevivir gracias a esta actividad geotermal. Hay que tener en cuenta que cuando los maoríes llegan a Aotearoa no encuentran comida. Se dedicaron a la pesca de la anguila. En cambio, el polinesio que llega a la isla de Rapanui (isla de Pascua) encuentra el alimento que los incas habían dejado: tubérculos. El único tubérculo que llega a Nueva Zelanda es el boniato o la batata dulce. Si había tubérculos en las islas del Pacífico era porque otros los habían llevado con anterioridad, no porque crecieran en esta zona.
Guerrero maorí
Los maoríes han desarrollado una cultura derivada de su herencia de las islas del Pacífico. Las condiciones climáticas y estacionales distintas de las de su lugar de origen y la mayor extensión de territorio permitieron un desarrollo tribal independiente y variantes en el lenguaje, costumbres y formas políticas. Los bosques les permitieron construir canoas para el transporte y la guerra, así como templos.
Los templos y otros trabajos artísticos maoríes reflejan su historia, sus creencias en dioses y espíritus de los antepasados, y su estructura social de carácter jerárquico y tribal. La cultura maorí estaba preeminentemente basada en la madera, que se transformaba en objetos destinados al uso económico, social y religioso, y estaban embellecidos con motivos decorativos.
Los maoríes se saludan con sendos roces en la nariz, en lo que se llama hongi. Kia Ora es el saludo de bienvenida, que aparece en muchos edificios públicos neozelandeses.
James Cook convenció a la Reina inglesa para que le financiara el viaje utilizando la idea de que los eclipses de sol y luna se veían diferentes en la Polinesia francesa. En realidad, él venía a ver las conquistas y quería acercarse a la Polinesia francesa por las rivalidades entre los dos países. Cuando llegó a Nueva Zelanda dio tres vueltas a las dos islas, ya que en un principio pensó que había llegado a la Polinesia francesa. En el Norte, el capitán Cook encuentra la canoa maorí.
Por otra parte, los maoríes creían que un día llegaría un dios. Al ver el enorme velero de James Cook creyeron que éste era el dios que ellos esperaban según la leyenda maorí. Invitaron al explorador inglés al templo maorí y le hicieron una ceremonia especial.
Esa ceremonia especial es parecida a la que hoy los maoríes brindan a los visitantes en Te Puia.
Cuando James Cook se dio cuenta de que los maoríes no eran los franceses que él andaba buscando, puso pie en tierra, tuvo contacto con ellos y por eso se le considera el primer descubridor a Cook (y no a Abel Tasman, que había llegado a Nueva Zelanda un siglo antes).
El capitán Cook volvió a Inglaterra y la Reina inglesa tomó posesión del país. En 1840 se firma el Tratado de Waitangi, por el que oficialmente Nueva Zelanda se convierte en colonia inglesa. El primer gobernador, William Hobson, firmó el tratado con 45 jefes maoríes. Pero ¿qué ocurría? El Tratado estaba escrito en inglés y los maoríes desconocían este idioma, por lo que fueron traicionados.
El Tratado de Waitangi es la carta fundacional de Nueva Zelanda, un acuerdo entre el Gobierno británico y el maorí que actualmente es la piedra angular en la que se basan las relaciones raciales del país. A cambio de dar a la reina Victoria el derecho a comprar tierras, se otorgaron a los maoríes todos los derechos y privilegios de los súbditos británicos. Una cláusula también les concedía “posesión completa e inalterable de sus tierras, zonas pesqueras y demás propiedades”. Pero los problemas llegaron a causa de la existencia de dos versiones, la inglesa y la maorí, con diferente significado. La diferencia crucial se basaba en el significado preciso de la palabra “soberanía”, traducida por muchos como kawanatanga, que sugiere una figura distante de autoridad. La controversia aún se mantiene en nuestros días. Además, aunque el tratado garantizaba la protección de los maoríes y de sus recursos naturales, durante el siglo XX tuvo lugar la enajenación de sus territorios. Sus líderes exigieron justicia. En 1975 se revisó el Tratado en el Parlamento y se puso en marcha el Tribunal Waitangi para reconsiderar los derechos de los maoríes sobre su tierra.
Guerrero maorí
Cuando los maoríes se dieron cuenta de todo lo que prohibían los ingleses en el Tratado, en la isla del Norte defendieron sus tierras, cosa que no ocurrió en la isla del Sur, menos poblada, por lo que se convirtió rápidamente en zona inglesa. La mayor parte de la historia maorí ocurre en la isla del Norte. Los maoríes que se asentaron en la isla del Sur acudieron por el jade, piedra de color verde que aparece en lugares donde tiene lugar la unión y/o choque de dos placas tectónicas. Pero estos maoríes no aguantaban mucho tiempo en el Sur, debido al clima más frío, y cuando recolectaban un poco de jade regresaban a la isla del Norte.
El abundante suministro de madera en Nueva Zelanda, larga, lisa y duradera, y la variedad de piedra dura y obsidiana con las que pueden configurar herramientas permitió que los antiguos maoríes continuasen con la tradición de la talla que existía en el Pacífico. En la actualidad, una creciente conciencia de la herencia maorí ha llevado a un renacimiento de su artesanía. En Te Puia, un centro de artesanía maorí en Rotorua, los estudiantes aprenden a tallar la madera, el hueso y la piedra verde convirtiéndolos en colgantes de Tiki, peinetas y objetos ceremoniales.
Además de la madera, los maoríes también tallan el hueso y la piedra, así como realizan trabajos de trenzado y tejido.
Templo maorí
Los templos son símbolos de un antepasado masculino de la tribu. Su cabeza está representada por la máscara que hay bajo el tejado, mientras que las tablas de los extremos representan sus brazos.
Los elementos artísticos maoríes han sido incorporados en el interior de las iglesias cristianas, como los paneles de madera, las paredes de madera tallada y los dibujos en el techo.
El jefe designado por los visitantes recoge la hoja que ha tirado el guerrero maorí sin perder en ningún momento el contacto visual
Maoríes cantando
La transmisión oral, los cantos y la danza son las formas en las que se han ido conservando sus ancestrales conocimientos y forman parte de sus ritos de desafío, bienvenida y despedida.
Maoríes antes de empezar a bailar la haka
La música y el baile son rasgos muy importantes de la vida maorí. En la mayoría de representaciones participan tanto hombres como mujeres, aunque el baile poi, de curiosos movimientos, sólo lo ejecutan los hombres.
Haka
La haka es una danza de posturas rítmicas que en su origen constituía una preparación para la guerra. Es una danza de hombres, que gesticulan con los ojos y sacan la lengua en actitud desafiante. Antiguamente, esta danza la bailaban los guerreros maoríes que iban a la batalla. Con ella, sabían que no iban a regresar vivos, de ahí que sea una danza sanguinaria y emocional. Traducido del maorí, lo que gritan en la haka, significa: “Vida a vida, muerte a muerte”. Es una danza que sirve para intimidar al enemigo. Actualmente esta danza se enseña en los colegios.
Te Puia es el poblado maorí que visitamos en Rotorua. En el templo Te Aronui-a-Rua observé la bienvenida maorí por la tarde y por la noche.
El poblado me llamó la atención por la sencillez, con todas las chozas en madera, la profusión del color rojo y los tikis tallados como tótems.
Pescado secado al aire libre, detrás un Pataka (almacén maorí)
Antes de la llegada de los europeos, los maoríes almacenaban la comida en los Pataka (que más parecían pajareras). Sólo la kumara (batata) se guardaba en fosas excavadas en la tierra.
Mujeres maoríes tejiendo hojas de juncos
En Te Puia hay un centro artesanal, donde se puede observar trabajando la madera y los tejidos a los maoríes.
La segunda vez entré en el templo, donde disfrutamos de un espléndido espectáculo maorí y luego nos deleitaron con una cena tradicional maorí. Tengo que quitarme el sombrero ante las magníficas voces de los maoríes. Primero a las mujeres y luego a los hombres nos tocó subir al escenario a bailar con ellos. A mí, como me deben ver cara de apuntarme a todas, me eligieron para subir; no me atreví a decir que no.
Cena maorí
La cena maorí estaba buenísima. Recuerdo que era todo muy suave, y casi todos los alimentos estaban cocinados al vapor.
De la velada con los maoríes tengo un magnífico recuerdo de cuando subimos al trenecito. Como hacía frío, los maoríes nos entregaron mantas, y nos llevaron a las rocas calientes (Hot Rock) que estaban frente al géiser Pohutu. Estas rocas calientes son una especie de gradas que se han cubierto de cemento y que, gracias al calor de la tierra, te mantienen caliente. Allí repartieron chocolate caliente para todos mientras el jefe maorí y su esposa nos deleitaban con unas canciones. Se supone que habíamos de ver el géiser de noche, y aquella zona estaba bien iluminada, pero el vapor había cubierto todo.
En la entrada del templo había una especie de fuente de abluciones, donde el agua que corre por la piedra es un símbolo purificador. Se han de poner las manos sobre la piedra y dejar que corra el agua durante unos minutos. Esta agua no está fría.
El centro de la ciudad está dominado por el impresionante edificio de estilo tudor que alberga el Museum of Art and History. Este magnífico edificio se abrió como Great Spa of the South Pacific en 1908, y muestra gran número de objetos maoríes. Sólo lo vimos por fuera.Lo que sorprende de Rotorua es que muchas calles de repente tienen agujeros en el suelo que se encuentran vallados, y de ahí se puede ver salir vapor de agua desde el interior de la tierra. Estoy segura que podría freírse un huevo ahí.Frente al Museo se encuentran los Government Gardens, que comprenden varios campos de croquet, bolos y petanca, así como parterres de flores entre lagunas de agua templada.A muy poca distancia del Museo, se encuentra el Arawa Soldiers’ Memorial, construido en 1927, que simboliza la historia del contacto entre los pakehas (nombre que dieron los maoríes a los colonos ingleses) y las tribus locales. En su base se encuentra esculpida la canoa de emigración de los Arawa, de la cual descienden los pobladores de Arawa Te Rotorua.El lago Rotorua tiene forma circular y es popular para los amantes de la pesca, el windsurf y el kayak. Es el lago más grande de entre los 14 lagos que se encuentran alrededor de la ciudad de Rotorua. En el centro del lago hay una isla que se llama Mokoia Island, famosa por su historia de amor. Cuentan las antiguas leyendas que Hinemoa desafió a su familia y nadó durante una noche hasta la isla para estar con el jefe Tutanekai, que iba tocando la flauta para guiar a su amada.
Géiser Pohutu
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