lunes, junio 27, 2011

La Quimera, monstruo fiero y peligroso

Contaban los griegos que un ser monstruoso, la Quimera, recorría los distintos reinos sembrando el pánico. Era un ser de tamaño gigantesco como su padre, el aterrador Tifón, pero de su madre, Equidna, había heredado la furia del dragón. Sin orden ni control, la Quimera arrasaba las tierras que cruzaba, despedía fuego por la boca y mataba a cuantos hombres y animales encontraba a su paso.
Pero el tamaño y la fuerza no siempre pueden ganar una batalla; en ocasiones el más débil de los hombres puede vencer con ingenio y astucia.
Cuenta esta leyenda que Belerofonte estaba enamorado de la mujer de un rey y que éste, por celos, lo envió con una carta a otro rey amigo suyo. Belerofonte, que era un hombre honrado, cruzó el país dispuesto a cumplir la orden de su rey, sin saber que la carta ordenaba matar a su portador.
Cuando Belerofonte llegó ante Yóbates, rey de Licia, le informaron de que debía matar a la Quimera, pues el ingenuo rey pensaba que nunca saldría con vida de esa lucha.
Belerofonte se sabía inferior al monstruo. ¿Cómo podía un simple hombre acabar con un animal tan temido? Pero, ¿cómo desobedecer la orden de un rey? Entonces se le ocurrió una buena idea: subió sobre el caballo alado Pegaso y sobrevoló a la Quimera con una lanza que tenía la punta de plomo.
En cuanto la Quimera vio a Belerofonte, le lanzó una llamarada de fuego, sin sospechar que el plomo se fundiría con su fuego. Una irrespirable nube cubrió al monstruo, que cayó poco después al suelo. La Quimera había muerto asfixiada.

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