sábado, junio 04, 2011

Aotearoa: Una aproximación a Nueva Zelanda

Los maoríes, primeros habitantes de Nueva Zelanda, llamaron al país Aotearoa, que significa “la tierra de la gran nube blanca”. Se estima que los maoríes llegaron a la isla del Norte hacia el año 1300, por lo que la Historia del país es muy reciente.
La imagen muestra la bienvenida maorí. La construcción donde se encuentran es un templo maorí, al que ningún foráneo puede entrar sin haber sido invitado. Desde ahí se acerca un guerrero maorí, lanza en mano, al grupo de visitantes, del que previamente se ha elegido un jefe. El representante de los visitantes y el guerrero en función de jefe maorí se acercan lentamente. El guerrero lanza una hoja (de un árbol cuyo nombre no recuerdo) al suelo y le invita al representante a recogerla. En este momento no se puede perder el contacto visual con el maorí ni darle la espalda. Cuando el visitante tiene la hoja en sus manos, el maorí empieza a caminar hacia atrás y cuando da la espalda a los visitantes se da una palmada en la nalga, lo que quiere decir que son bienvenidos. Entonces el representante es invitado a entrar en el templo y de cerca le sigue el resto del grupo de recién llegados. Es una ceremonia curiosa. Tuve ocasión de ver esa bienvenida dos veces: una por la tarde y otra por la noche. La segunda vez yo me encontraba entre el grupo de invitados a entrar en el templo, algo que contaré más adelante.
Moas

¿Qué había antes de la llegada de los primeros maoríes que se asentaron en Aotearoa? Porque había seres vivos, pero no seres humanos. Y las especies que entonces existían allí se habían adaptado a las circunstancias del terreno, como por ejemplo las moas o los kiwis, aves sin alas, pues al no existir depredadores no necesitaban huir y las perdieron.
Los maoríes llegaron desde las islas de la Polinesia, trayendo con ellos ratas (kiore) y perros (kuri). Las ratas las llevaban porque era un plato delicioso para los maoríes; lo que ocurre es que las ratas acabaron con muchos animales y plantas originarios de Nueva Zelanda. Los perros los llevaban como animales de compañía, cuando en Nueva Zelanda aún no existían. Hoy en día, es raro que un neozelandés no tenga un perro, incluso en el ferry hay lugares reservados para las personas que viajan con perro:
Nueva Zelanda tiene una población total de unos 4.500.000 habitantes. Por comparar con algo cercano, tan sólo la ciudad de Madrid tiene casi 5.000.000 de habitantes. Se puede decir que es un país casi virgen, un tanto despoblado, con mucho territorio natural. La población de animales domésticos es mucho mayor (ahora no recuerdo la población); las verdes praderas del sur tienen miles y miles de ovejas, mientras que en las húmedas laderas del norte pastan cientos de vacas lecheras, pero también hay espacio para la cría de caballos, ciervos, llamas y alpacas, cerdos (en menor cantidad que las ovejas y las vacas).
Kiwi

A los habitantes de Nueva Zelanda les encanta que les llamen “kiwis”, no sólo por la fruta, sino por el ave. El kiwi-ave es un animal adorado allí, y protegido, ya que quedan muy pocos kiwis en Nueva Zelanda. Es un ave nocturna, que no puede volar porque perdió las alas, que tiene un largo pico que utiliza para buscar comida. Tuve ocasión de ver a unos kiwis en acción.
Uno de los símbolos de Nueva Zelanda es el helecho plateado, planta que sólo crece allí. Y ciertamente hay una ingente cantidad de helechos. También allí crecen los únicos helechos-árbol del mundo. El helecho plateado es el emblema de algunos equipos deportivos, como los All Black de rugby.

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