No es tan fácil mover las bolas de la mujer maorí. Y lo digo porque lo experimenté. De repente, eligieron de entre el público a varias mujeres y me encontré en medio del escenario con una cuerda de bolas que no sabía cómo coger ni cómo moverlas.
Los maoríes no sólo bailan, sino que también cantan. Algunos tienen voces perfectas.
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