lunes, noviembre 01, 2010

Miscelánea

Daría cualquier cosa por estar con él ahora. Es sorprendente, pero cuando a veces nos preguntamos qué están haciendo otras personas o dónde estarán y no encontramos una respuesta certera comprendemos lo poco que sabemos acerca de esas personas. Puedo imaginar dónde puede estar, pero no podría decirlo con una seguridad absoluta. Podría estar durmiendo, tomando una cerveza, trabajando, viendo la televisión, hablando por teléfono... Hay tantas posibilidades que la única manera de saberlo sería preguntárselo a él. Pero no lo voy a hacer.
También me gustaría decirle que se viniera a la playa conmigo; si este fin de semana me hubiera encontrado con él seguramente se lo hubiera dicho. Noviembre es un mes demasiado largo, pese a que las tardes son cada vez más cortas. Una semana de descanso no estará mal. De hecho, quiero desconectar de todo. De todo... menos de esa persona tan especial. Al tener más horas libres podré pensar más en él. Ni siquiera le he dicho dónde terminaré marchándome.

Esta noche me han preguntado si iré a Túnez. He respondido que no, que no iré a Túnez. En caso de ir, sólo tendría que estar en Halcón Viajes el miércoles a las doce del mediodía. No creo que cambie de opinión al respecto. Ya me he hecho a la idea de llevarme el portátil y escribir largo y tendido frente al mar, en unas playas que no estarán tan saturadas de gente como en verano (o eso espero), mirar al mar y que su calma me recuerde a ese ángel de perfección, quizás escribirle una postal o... una libreta entera, subir a un barco e ir a ver ballenas, y tirarme de cabeza en todos los toboganes acuáticos que encuentre a mi paso (nunca lo he dicho, pero me encantan los parques acuáticos) y hacerme una foto con el Teide. Que conste que me llevo el ordenador casi por obligación, pues cada semana tengo unas responsabilidades de índole telemático que no puedo obviar. Al llevar el ordenador escribiré. Escribir me llena. Y verme con el portátil en la playa, olvidada de todo, hizo que la balanza se decantara por el sol de Canarias.

En Salamanca coincidí con mucha gente canaria. Tenía una amiga de Garachico (creo que está al norte de Tenerife, y yo voy al sur) que siempre decía que "Canarias es el sol de España". Ella es la que me contó algo sobre el rifirrafe que existe entre las dos islas principales: Tenerife y Gran Canaria. Se llevan fatal y sus diferencias son evidentes incluso cuando vuelan a la Península.
Seguramente que cuando esté allí me llegará el álbum digital de Japón. Lo he enviado hoy. Me ha gustado cómo ha quedado, espero que en formato libro haya salido espectacular. De hecho, desde que lo terminé hasta hoy he estado repasando pequeños detalles, cambiando fondos y tipos de letra y lo he perfeccionado mucho. He comenzado a hacer el de Malta. Creo que todos los viajes terminarán ocupando un lugar preeminente en mi estantería.

No sé lo que estará haciendo, ni siquiera dónde estará; lo único que sé es que le cubriría de besos en este preciso instante.

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