Lo que más me ha gustado de meter cosas en la maleta ha sido sacar mi toalla de playa, que es de color rojo, y elegir escrupulosamente los bikinis. Casi podría decirse que llevo uno para cada día, casi. O de colores y formas variados. El que más me gusta es el rojo, pero el de corazones lo compré para este verano al sentir que los corazones estaban en consonancia con mi estado de ánimo. Al ver los corazones, pienso en alguien.
Es genial desempolvar la ropa de verano. Será que adoro el sol.
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