martes, noviembre 23, 2010

Indecisa

En estos momentos no sé qué hacer. Por un lado me apetece hablar de Canarias, por otro lado siento esa vital necesidad de tumbarme y no pensar más que en él, quizás leer un poco, o acaso escuchar música.
Tengo a los dos bichos en la habitación, tumbados sobre el parqué, en dos puntos estratégicos: la gata junto al radiador y el perro junto a la puerta, siguiendo el trayecto de los tubos de la calefacción. Cuando tengo los pies fríos suelo ponerme en esa parte del parqué que está caliente y me encanta esa sensación.
Creo que voy a hablar un rato de Canarias, al menos a rasgos generales.

Me pregunto dónde estará él. Me gustaría compartir el final del día con él. Hoy sí que necesitaría un abrazo suyo y escuchar el murmullo tranquilizador de su voz.

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