
Después de toda la mañana fuera, echaba de menos esto. Y aunque en principio iba a estar allí dos horas, hasta las dos y media no estaba de vuelta. Como era tarde me he quedado a comer aquí.
Ezcaray es un pueblo vacío, solitario y oscuro entre semana, tal y como he podido comprobar esta mañana.
El caso es que ha sido otro día en que no he visto a esa persona especial. Y le echo mucho de menos. Me gustaría tanto contarle tantas cosas... Me gustaría abrir los ojos cada mañana y decirle cada día lo guapo que está y contagiarle mi alegría al comenzar cada día. Que yo me levanto de la cama contenta desde hace muchos días, quizás porque muchos días dibujo su imagen perfecta en mi mente y esa imagen me hace sonreír, da otro luz al día, me brinda serenidad.
Me gustaría tanto abrazarle en estos momentos...
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