Siempre que viajo pido que me entre el desayuno, que por lo general suele ser buffet en casi todos los sitios, incluidos los hoteles japoneses donde tenías para elegir desayuno japonés y desayuno americano (este era el buffet). La cuestión cambia en Canarias, donde si coges habitación con desayuno también entra la cena. Y esto ocurre en todos los hoteles de esta zona.
A mí no me desagrada el sistema buffet porque te sirves lo que te apetece sin largas esperas. No quiero entrar en el etnocentrismo (teoría por la cual siempre lo nuestro es lo mejor), pero a la observación me remito para asegurar que los españoles somos muy ordenados con la comida y que los extranjeros, en su gran mayoría, convierten el buffet en un caos.
Por ejemplo, llegas a cenar y echas un vistazo. Tu mente procesa la información y elige lo que le apetece en ese momento. Hoy he cenado ensalada y lasaña. Primero cojo un plato, me sirvo la ensalada, la disfruto y, cuando termino, aparto el plato vacío y me levanto a por la lasaña. Para cuando vuelva a la mesa, posiblemente uno de los camareros haya recogido el otro plato.
Observas a tu alrededor y ves que los extranjeros mezclan en el mismo plato gran variedad de alimentos, y luego, no vaya a ser que se acabe la comida, vuelven a por un segundo que suele ser una miscelánea de segundos. Será por si algo no les gusta. Acumulan en sus mesas un gran número de platos, que por lo general suelen contener restos de comida. Qué avidez.
Pongamos otro ejemplo del caos del buffet. Llegas y descubres un plato que está tapado. Te preparas para servirte y enseguida tienes una fila nerviosa detrás de ti esperando a que termines de servirte. Diablos, cuando he llegado no había nadie y ahora meten prisas. No creo que sea por desconocimiento del idioma, sino que se limitan a coger de todo lo que hay a la vista, sin fijarse en que a veces hay platos tapados.
Es que a veces parece que no ven. Esta mañana bajaba a desayunar y me levanto a por café. Había una fila larguisima, y al lado se ubicaba otra segunda máquina de café, idéntica a la primera, y sin gente. Estaban juntas, así que no lo entiendo. Me he acercando, pensando que quizás fuera una máquina de te o que acaso no tuviera café. Pero me he preparado un café exquisito. Cuando la larga fila de la otra máquina ha visto que esta funcionaba casi se me echan encima.
Y lo siento, pero he estado en hoteles en Madrid y esto no ocurría. Tampoco en Berlin, quizás porque los alemanes son muy organizados.
No son ni las nueve y ya he cenado. Lo que ha ocurrido es que pensaba que era una hora más tarde.
A veces prefiero cenar fuera. En los buffet suele haber muchos platos precocinados. Aquí al menos, que las albondigas del primer día eran de lata. En fin, son los pros y los contras. Por supuesto, no se puede generalizar, pero las comidas parecen un verdadero caos.
Lo que comento aquí es fruto de lo que he visto estos días y es que realmente es caótico. Se supone que somos seres civilizados...
BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@
No hay comentarios:
Publicar un comentario