Lo cierto es que esto es magnífico. No lo imaginaba. Mis padres vinieron de Viaje de Novios y me explicaron que entonces, hace ya algunas décadas, esto era el paraíso. Pero ellos llegaron a Gran Canaria y en Tenerife estuvieron muy pocos días. Lo cierto es que es casi el paraíso, ya que el tiempo es muy agradable, aunque hay unas terribles nubes que amenazan tormenta, pero aquí es muy difícil que llueva, y además la temperatura es cálida. En el Norte hay otra temperatura diferente, con 10 grados de diferencia con el Sur. Allí llegan los vientos alisios, y aquí el clima viene propiciado por los vientos subsaharianos, de ahí que sea todo más cálido y desértico.
Me encanta, porque a un lado está la montaña y al otro lado está el mar. La montaña se ve negra. Detrás está el Teide que, desde aquí, no se aprecia.
Lo peor es que todo el mundo habla en inglés o en alemán. No me refiero a la ingente cantidad de turistas extranjeros, sino que si vas a un restaurante, a una tienda o incluso en el hotel (aunque yo tengo rasgos de española, que si fuera rubia lo podría entender...) te hablan en inglés... hasta que les contestas en castellano.
Estaba en la playa y pensaba en él, porque me gustaría que esa persona tan especial también hubiera venido... a descansar.
El caso es que el descanso no lo es tanto. Me he apuntado a algunas excursiones, porque creo que merece la pena ver otras partes de la isla, aparte de las playas. Al Teide hay infinitas excursiones, pero no subiré en el teleférico, sino que he optado por ver las estrellas desde las Cañadas del Teide. Me parecía más interesante que la de subir arriba.
Me he bañado en el mar y la sal hace que me esté lamiendo los labios todo el rato. Labios que tienen el sabor del mar.
Es hora de ir a echarse una siesta. Aunque posiblemente luego baje a la piscina del hotel a darme un baño, porque el cielo se está despejando. Lo cierto es que prefiero el mar, pero la piscina tiene al lado el bar y no tiene arena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario