
Como vaticiné anoche, cualquier día podía amanecer blanco. Hoy estaba todo muy blanco, pero la nieve ha desaparecido a lo largo de la mañana, aunque tiene toda la pinta de que seguirá nevando. Si mañana nevara, quizás no vaya a Ezcaray. Depende del tiempo. Y si aquí nieva en Ezcaray posiblemente nieve más.
Hoy he visto a ese ángel. Me hubiera gustado preguntarle cómo terminó el sábado, pero no era el momento ni el lugar. Estaba guapísimo.
He visto la calidez de su mirada, esa mirada perfecta que me hace sonreír cada día. Me perdería en ella durante horas, minutos, segundos. Podría pasar el mundo a mi lado y seguir prendida en esos ojos perfectos.
Es tan especial... Que ya puede hacer frío fuera, pues mientras esa mirada esté cerca en ella se concentra todo el calor del mundo. Y eso reconforta.
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