
De repente se ha puesto demasiado oscuro. Me encantaría caminar bajo la lluvia con él, sin paraguas, creo que no me daría cuenta de que me estoy mojando, porque sólo tendría ojos y oídos para él.
Es adorable. Debería haber racionado ayer y haber ido a verle hoy, pero como ya le había dicho ayer, tuvo que ser ayer.
Daría un mundo por abrazarle y sentir sus brazos a mi alrededor. Y susurrarle lo guapo que está todos los días. De hecho, hace mucho que no se lo digo.
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