domingo, noviembre 28, 2010

La belleza de un ángel

Me hubiera gustado quedarme más, pero la noche ha pasado rauda. Él estaba guapísimo. Le voy a decir que ese jersey que llevaba me gusta. Sólo que hoy no podía entretenerle y yo era consciente de que no podía quedarme con él. Aunque me hubiera gustado. Adoro esos momentos en que está él.
He ido a saludar a una persona que esta noche estaba de fiesta con él y me imaginaba dirigiéndome a él y besarle sin decirle ni una palabra. La otra persona me hablaba y en alguna ocasión me ha encontrado con el pensamiento pensado no tan lejos de allí.
Estaba guapo. Es un ángel. Me hubiera gustado verle después, pero no podía buscarle.

Cuando esta noche salía de casa me he fijado en los ríos de estrellas que poblaban el cielo. Me he acordado de él, y en ese momento sabía que le iba a ver, aunque para eso no necesitaba que las estrellas me dieran su mensaje. Al volver, las estrellas seguían dejándose ver y me seguía acordando de él. Se me ha olvidado decirle que estaba guapo. Nunca me da tiempo a decirle todo lo que tengo que decirle, y eso que me he quedado durante un rato prendida en sus ojos, esos ojos que llevan todo un mundo en ellos, un mundo infinitamente mejor que el que se muestra día a día.

Por algo es un ángel, ¿no?

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