
Hoy sí que me he liado, pero me he quitado algo de encima que me urgía.
Pero es hora de ir a casa, de cerrar los ojos y pensar en él. Suelo imaginarlo cuando voy conduciendo, porque es un momento en que intento apartar las losas pesadas y aferrarme a aquello que me hace sonreír. En este caso quien me hace sonreír es un ángel adorable.
Tendría que cerrar los ojos y desear que me lo encuentro. A veces veo su coche a estas horas, pese al frío y a lo tarde que es. Me gustaría encontrarme con él antes de marchar.
Otro día más sin verle... es un día con muchas más cargas.
Me voy a casa.
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