
Añoro sus palabras cargadas de sabiduría. Anhelo escuchar esa voz tan sensual. Ansío oír la melodía de miles de alas de mariposas revoloteando en mi interior. Quizás mañana escuche el timbre de su voz, quizás...
Le echo mucho de menos.
En estos momentos no veo por ir a la cama, arroparme hasta la nariz y buscarle en sueños. Recordar ese encanto que tiene la persona más especial.
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