Ya una vez hablé de mi buzón, que siempre me lo encuentro lleno de propaganda que va destinada a la basura. Todavía debo ponerle mi nombre, cosa que siempre se me olvida hacer. Yo no sé quién será el vecino que abre a los de: "publicidad comercial". Yo no soy. Pero después de conocer y saber quién comparte bloque conmigo pongo la mano en el fuego a que es la señora que vive debajo de mí.
Hace unas noches, a las dos de la mañana, tenía Otep a tope (¿redundancia? ¿cacofonía?) cuando llamaron al timbre. A mí me pareció extraño. Y quité la música. Era lo único por lo que podían venir a mi puerta a llamar. Una señora en albornoz apareció ante mí diciéndome que quitara "el ruido". Y yo ya lo había quitado. Le puse la mejor de mis sonrisas educadamente diciéndole que ya estaba. La señora empezó: "Y ayer y antesdeayer...". La paré los pies: "Eh eh eh, que he tenido los altavoces puestos hasta esta tarde, así que es imposible que escuchara mi música". Se calló, que no tenía razón. Fijo que es la que abre la puerta a los de la propaganda y les ofrece pastitas mientras llenan los buzones de papelajos.
K. se descojonaba de la risa, y no es para menos, sabiendo como sabía lo que estaba escuchando y porque me la había aconsejado él.
Ayer también se rió de mí. Cuando miré el buzón, sin querer, pasé mi dedo pulgar por el lateral cortante. Bien, cuando le envié la foto, me dijo que eso era una raspadura sin importancia, que ni siquiera había sangre.
Hace unas noches, a las dos de la mañana, tenía Otep a tope (¿redundancia? ¿cacofonía?) cuando llamaron al timbre. A mí me pareció extraño. Y quité la música. Era lo único por lo que podían venir a mi puerta a llamar. Una señora en albornoz apareció ante mí diciéndome que quitara "el ruido". Y yo ya lo había quitado. Le puse la mejor de mis sonrisas educadamente diciéndole que ya estaba. La señora empezó: "Y ayer y antesdeayer...". La paré los pies: "Eh eh eh, que he tenido los altavoces puestos hasta esta tarde, así que es imposible que escuchara mi música". Se calló, que no tenía razón. Fijo que es la que abre la puerta a los de la propaganda y les ofrece pastitas mientras llenan los buzones de papelajos.
K. se descojonaba de la risa, y no es para menos, sabiendo como sabía lo que estaba escuchando y porque me la había aconsejado él.
Ayer también se rió de mí. Cuando miré el buzón, sin querer, pasé mi dedo pulgar por el lateral cortante. Bien, cuando le envié la foto, me dijo que eso era una raspadura sin importancia, que ni siquiera había sangre.

Ahí me acababa de quitar la tirita. La verdad es que de esa pequeña herida no paraba de manar sangre. Me llevé un trozo de piel. Y ahora tengo una recién hecha postilla de color vermellón. Al menos no me escuece tanto como anoche.
1 comentario:
Vale, gracias, un lapsus. ;)
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