miércoles, septiembre 20, 2006

Atrás quedan los calurosos días de verano...


Me preparo para ir a mi facultad a pedir cita para hacer la matrícula. Ahora es cuando me doy cuenta de lo rápidos que pasan esos calurosos días de finales de julio, ahora cuando ya no alborea a las 6 sino a las 8, o cuando los atardeceres se tiñen antes de rojo.
En general puedo calificar este último verano de amargo, aunque también ha habido otras cosas. He conocido a bastante gente que merece especial atención. Incluso he descubierto que aquellos que estaban ahí de repente desaparecen, que aquel con quien me tomaba cervezas en las cálidas noches estivales tras la hora de cenar no está ahí. Me pregunto si volverá o igual es que yo no quiero que vuelva. Recuerdo aquel calor bochornoso en el foro romano; era inaguantable, pero volvería a él con los ojos cerrados, aunque despojándome de todos los pensamientos que tenía en esos momentos. Y los momentos que compartí con mi hermano el declinar de agosto. Al final me quedo con la gente que me dio algo de sí, con esa gente que consiguió hacerme sonreír a pesar de las penas...
De nuevo hay que volver a las andadas. Lo que más me fastidia del final del verano es cambiar el ropero, que se me quite el moreno y sobre todo tener que dormir con pijama. Y cuesta despedirse del verano, a mí me cuesta porque es mi estación preferida, porque odio el frío...
Son las 9. He de irme a Conserjería.

Dentro de hora y media entraré en el infierno. Y varias horas después, cuando se me quite la anestesia, estaré inaguantable. Porque estoy segura de que no podré comer nada y también de que los dolores se eternizarán.

Al final "construí" mi estantería. Desde luego, lo mío no son los destornilladores ni los martillos. En estos momentos estoy con una mesa puzzle cuyas piezas no encajan y yo las pongo bien, pero... algo falla.

Ayer me enfadé con alguien. Me puso a prueba para ver si confiaba en él. También se enfadó conmigo. Espero que no vuelva a pasar. Y reitero lo que le dije anoche, lo que necesito gritar ahora a los cuatro vientos: "Cuesta años construir una confianza, y segundos en destruirla".

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